23/02/2026
Nos enseñaron que desear era ser deseada.
Que el deseo femenino debía ser bonito.
Disponible.
Controlado.
No demasiado intenso.
No demasiado visible.
Pero el deseo, cuando es propio, no siempre es cómodo.
Es el impulso de moverme.
De decir que no.
De pedir más.
De cambiar de piel.
De tocar y de retirarme.
De elegir.
El deseo femenino no es solo excitación.
Es dirección.
Es la energía que me dice:
esto sí.
esto no.
esto me expande.
esto me apaga.
A veces el deseo se manifiesta como placer.
Y otras como rabia.
Como incomodidad.
Como ansiedad.
Como una intuición que insiste.
El problema no es que el deseo desaparezca.
Es que muchas veces lo domesticamos.
Lo suavizamos para no molestar.
Lo callamos para no perder amor.
Lo reducimos para seguir encajando.
Pero cuando una mujer vuelve a sentir su deseo sin pedir permiso, algo cambia.
Ya no vive reaccionando.
Empieza a elegir.
Quizás la pregunta no es
“¿cómo recupero mi deseo?”
Sino
“¿me estoy permitiendo desear?”
🌸RETIRO DE MUJERES DESEO Y TERNURA: 26, 27 y 28 de Junio
Junto con .sacro estaremos explorando sobre el deseo y mucho más.
PM si quieres tener saber más.