19/04/2026
A veces sabes que algo no está bien,
pero no sabes exactamente qué.
No hay una causa clara.
Ni una respuesta concreta.
Ni un punto por donde empezar.
Y eso puede generar más inquietud todavía.
Porque estamos acostumbradas a tener que entenderlo rápido,
a saber qué hacer,
a encontrar una solución.
Pero no todos los procesos empiezan así.
A veces empiezan desde un lugar más difuso:
notando que algo pasa,
aunque todavía no tenga forma.
Y poco a poco,
poniendo palabras.
Sin prisa.
Sin tener que tenerlo claro desde el principio.
También eso forma parte del proceso.
Quizá esto te resuena.