07/02/2026
Hoy hace un año que mi padre se fue.
Y cada día lo paso mal.
Cada día tengo un n**o en el estómago.
Cada día lloro y cada día lo echo de menos.
Conduzco y siento que debería estar a mi lado.
Parece que tiene que aparecer en cualquier momento.
Lo siento muy cerca, aunque ya no esté aquí.
Me duele tanto que tuviera problemas de oído.
Porque eso hizo que se aislara, que no pudiera participar tranquilo en las reuniones familiares.
A veces no podía decirle las cosas con calma y tener la seguridad de que me escuchaba de verdad.
En sus últimos momentos yo le hablaba, incluso me parecía q me oía mejor, le puse su música, la que le gustaba, y él la reconocía.
Fué tan duro ponerle la sedación.
Quiero pensar que me sentía, que sabía que yo estaba allí.
Hay días que pienso que quizá no teníamos que habérsela puesto, que a lo mejor seguiría con nosotros.
Pero también sé que estaba muy cansado.
Y aun así, él quería luchar.
Estaba contento de ir a rehabilitación, yo le acompañaba por las mañanas, había recuperado las ganas.
Y no entiendo por qué, de repente, todo se nubló y en dos semanas se fue todo.
Me repito muchas veces que tendría que haberle dicho más “te quiero”, que tendría que haber estado más, que tendría que haber hecho más.
Por eso me siento tan culpable.
Pero la verdad es que estuve con él todo lo que supe y todo lo que pude.
La mano de mi paspius.
No la solté hasta que te fuiste.
Te prometí que no estarías solo, que no te soltaría, que podías descansar por fin sin sufrir.
Tenía miedo de no estar cuando te fueras, de quedarme dormida y fallarte.
Pero minutos antes me desperté.
Sabía que algo pasaba.
Y dejaste de respirar.
Te quedaste tan guapo, tan relajado, inclinado hacia la derecha, como si solo estuvieras dormido.
Dormido para siempre, en paz.
Paspius…Te quiero mucho. Te echo muchísimo de menos.
A veces miro mi mano y es igual que la suya.
Y en ese momento siento que sigue aquí, que una parte de él vive en mí.
Siento su presencia cada día.
No sé si es mi corazón o mi recuerdo, pero yo lo siento conmigo.
Te quiero mucho, papá.
Ojalá pudiera decírtelo una vez más mirándote a los ojos.
Gracias por todo lo que fuiste y por todo lo que sigues siendo en mí.