04/05/2025
Hola estrellitas,
No he estado muy presente en redes. De hecho, este es apenas mi segundo post del año. Y no, no es por falta de interés ni porque no tenga nada que compartir. Es una decisión consciente: he estado priorizando. He estado eligiendo vivir, conectar, cuidarme, cuidar a los míos y seguir profundizando en este trabajo que tanto amo, la psicología 🧠✨
Estoy haciendo un trabajo personal importante. Replanteándome cosas. Tomando decisiones. Cambiando mi mentalidad. Reencontrándome conmigo misma. Y en este proceso, compartir por compartir ya no tiene sentido para mí. No quiero publicar por compromiso ni delegar lo que digo a herramientas que no representen mi voz. Si no puedo ser genuina, prefiero el silencio.
Pero hoy es especial 💫
El Día de la Madre mueve muchas emociones. Celebra y, a la vez, remueve. Es un día de ternura y, para muchas, también de duelo.
Pienso en las madres que han perdido a sus hijos. En quienes los perdieron antes de llegar a conocerlos, en embarazos o en silencios 🤍 En quienes desean ser madres y no pueden. En quienes lo son y lo viven desde la culpa, el cansancio, el miedo, la autoexigencia.
Pienso también en quienes no pueden celebrar este día junto a sus madres, porque ya no están, o porque nunca estuvieron del todo. Y en quienes, aun teniéndolas cerca, no se sienten emocionalmente conectadas a ellas. Hay vínculos complejos, heridas invisibles, y también mucho silencio detrás de este día.
Hoy, quiero abrazar simbólicamente toda esa diversidad emocional 🤗 Porque ser madre —o no serlo— no es solo una etiqueta. Es un universo emocional que merece ser validado, acompañado y comprendido.
Gracias por estar aquí, a pesar de mi ausencia. Vuelvo hoy con el corazón abierto y con el deseo de que este espacio siga siendo un lugar real, humano y sincero. No perfecto, no constante, pero sí auténtico ❤️
Os siento.
Gracias, siempre.
Tona ✨