14/02/2026
Me está encantando este libro, estoy aprendiendo un montón sobre la biología del trauma y amo que su autor, que lleva cien mil años trabajando en el campo del trauma, apele a la risa, al baile, al amor, a la meditación, a la compasión y a la alegría como antídotos y aliados en la superación de las dificultades.
En uno de sus capítulos habla de que el budismo zen nos invita a estallar en carcajadas para escapar de los hábitos mentales que nos empujan al sufrimiento innecesario, dice literalmente que la seriedad es una enfermedad. Que la tristeza existe y debemos dar el espacio que se merece, pero obsesionarnos con las pérdidas y las heridas lo único que hace es añadir más dolor a nuestro sufrimiento.
Mientras leo esto me acuerdo de este verano, de cuando nuestro maestro del ashram en el que tuve la fortuna de practicar yoga, finalizaba las prácticas con una carcajada. Qué tipo más grande, aprendí un montón de su humildad y presencia serena, tenía una manera de estar en el mundo que me causaba mucha admiración.
Ojalá que podamos reírnos un poco más de nosotras y que no nos tomemos tan en serio la mayoría de las cosas que nos suceden.
Que viva el humor y la risa y las cómicas y cómicos del mundo.
PD: Días de lluvia y cielo gris. No vais a poder conmigo.