La Mujer Habitada nace de la búsqueda de una visión contemporánea de la feminidad que abrace aquello que largamente ha sido fuente de incomprensión o rechazo; la menstruación es una maldición que vivo con dolor. El parto me da miedo, duele y necesito que me asistan porque no me siento capaz. Y la menopausia es una enajenación de las hormonas, una enfermedad según la OMS, por la que debo ser medica
da. No es casualidad que muchas de las enfermedades que padecemos hoy en día estén relacionadas con nuestra feminidad. Desde esta necesidad, La Mujer Habitada:
- Acompaña ofreciendo herramientas para vivir dentro de nuestro cuerpo femenino de forma saludable y consciente; amándonos tal y como somos, atendiéndonos y entendiéndonos como seres cíclicos; comprendiendo que no somos lineales ni bipolares, sino que estamos conectadas a las fases de la luna.
- Acompaña recordándonos que estamos unidas a la tierra, que nuestra matriz puede albergar vida, y eso nos hace tan fuertes como vulnerables. El parto es la experiencia sexual más potente y transformadora que puede vivir una mujer; en ella se rinde, se rompe en dos, se deja morir, para renacer como madre y dar vida a un bebé.
- Acompaña contemplando la madurez desde otro prisma; la menopausia es casi la mitad de la vida de las mujeres. Si somos capaces de honrar nuestras necesidades internas, tenemos el potencial de sembrar con sabiduría y amor un mundo lleno de compasión y creatividad. Nunca es tarde para dar el primer paso hacia nosotras mismas; de habitarnos. Nuestro templo continuamente nos habla, nos da señales para que lo atendamos. Es una oportunidad de parar, observar el dolor, trazar una ruta hacia nuestro interior y sanar algo más profundo que nuestro cuerpo.