14/01/2026
Las personas mayores son especialmente vulnerables a las bajas temperaturas, ya que el frío puede agravar dolencias ya existentes o provocar otras nuevas. ¿Por qué sucede esto? En condiciones normales, el organismo activa mecanismos para conservar el calor corporal, como los escalofríos o la reducción de la sudoración, y nos impulsa a reaccionar de forma consciente: abrigarnos más, encender la calefacción o tomar bebidas calientes.
Sin embargo, con la edad, estos mecanismos pueden volverse menos eficaces. La capacidad para percibir los cambios de temperatura disminuye y la respuesta del cuerpo es más lenta, por lo que pueden sentir más frío que quienes les rodean.
Además, las personas que conviven con enfermedades como diabetes, problemas cardiovasculares, respiratorios, articulares o neurodegenerativos requieren especial atención, ya que el frío puede agravar estas patologías y favorecer la aparición de infecciones respiratorias.
Por todo ello, como personas cuidadoras es fundamental proteger a nuestro familiar del frío, adoptar medidas preventivas y saber identificar los signos que pueden indicar una posible hipotermia, para actuar a tiempo y evitar complicaciones.
Los mecanismos de regulación de la temperatura corporal se ven afectados con la edad, por lo que las personas mayores son más vulnerables al frío, que puede, además, agravar dolencias previas.