29/05/2026
Con el aumento de las temperaturas volvemos a pasar más tiempo al aire libre, pero también aumenta la presencia de garrapatas en zonas de campo, monte o vegetación alta. La época de mayor riesgo de picadura se sitúa entre mayo y octubre, aunque algunas especies también pueden picar en invierno. Aunque la mayoría son inofensivas, algunas garrapatas pueden transmitir enfermedades como la de Lyme.
Por eso, cuando practicamos actividades en zonas de riesgo, conviene caminar por el centro de los senderos, evitar la vegetación alta y utilizar ropa que cubra brazos y piernas. Además, las picaduras suelen ser indoloras y pueden pasar desapercibidas. Por eso, al volver a casa, es importante revisar bien el cuerpo, especialmente ingles, axilas, nalgas o cuero cabelludo.
Si nos damos cuenta de que nos ha picado una garrapata, es primordial extraerla lo antes posible, ya que cuanto más tiempo permanece adherida a la piel, mayor es el riesgo de infección. Para retirarla, debe sujetarse con unas pinzas finas lo más cerca posible de la piel y tirar suavemente hacia arriba, sin girarla ni aplastarla. Después, es recomendable conservarla en un bote con papel húmedo. De esta forma, en el caso de que la persona afectada desarrolle síntomas o complicaciones, se llevará a un laboratorio para que lo analicen y comprueben el posible microorganismo causante de la infección
La garrapata es un parásito externo que se alimenta de la sangre de otros animales. A veces, puede transmitir enfermedades. ¿Qué hay que hacer si te pica?