23/01/2026
Un estilo de vida más alineado con la fisiología que heredamos nos regalaría más SALUD, mayor fortaleza mental, más masa muscular, menos grasa corporal y sentidos más despiertos. En el fondo, cada persona decide si quiere un cuerpo adaptado a la vida industrial… o uno que conserve su naturaleza más salvaje.
La dieta del ser humano es, probablemente, la más diversa de todos los mamíferos. Pero esa variedad no significa que todo valga. Según quién eres, cómo vives y qué buscas, así deberían organizarse tus menús diarios.
Piénsalo así: ¿Qué alimentación le propondrías a un lobo? ¿Cambiarías mucho su desayuno y su cena? ¿Le recomendarías bebidas especiales, productos “light” o algún capricho de fin de semana? ¿Te plantearías su menú de cumpleaños, sus postres o su picoteo entre horas? ¿Le sugerirías tabaco, alcohol a diario o solo el sábado? ¿Le animarías a moverse poco? Seguramente no.
Entonces, ¿por qué normalizamos para nosotros hábitos que jamás consideraríamos adecuados para un animal cuya naturaleza respetamos?
La fisiología del Homo sapiens sapiens no está diseñada para tolerar buena parte de lo que llena las estanterías de un hipermercado. Y un estilo de vida excesivamente cómodo está pasando factura, sobre todo a quienes tienen menor flexibilidad metabólica, acelerando la aparición de patologías cardiovasculares, diversos tipos de cáncer, trastornos del estado de ánimo y enfermedades autoinmunes.
En gran parte tú decides ser perro con collar gordito o lobo fuerte y salvaje.