02/01/2026
Las enseñanzas invisibles del último episodio de Stranger Things
(Atención, spoiler)
El último episodio de Stranger Things no solo cierra una historia: nos deja varias lecciones que no se dicen, pero se sienten.
Este último episodio (bastante criticado en redes sociales) nos enseña el valor de la amistad. No como algo romántico o idealizado, sino como una fuerza real: la de un grupo que sobrevive porque aprende a remar en la misma dirección, incluso cuando cada uno tiene miedo a su manera. La verdadera fortaleza del equipo no está en los poderes ni en la valentía individual, sino en el vínculo que los mantiene unidos. Y así se demuestra ante su gran victoria.
También nos habla del perdón, especialmente a través de Steve y Jonathan. El perdón aquí no es olvidar lo que pasó, sino renunciar a seguir luchando desde el orgullo. Es elegir crecer, soltar la versión antigua de uno mismo y aceptar que amar no es solo poseer, es dejar ir.
La serie deja además una reflexión muy clara sobre la paternidad: padre no es quien engendra, sino quien cuida, protege y permanece. El amor que se construye día a día entre Jimy Once tiene más peso que cualquier lazo biológico. Stranger Things nos recuerda que la familia también se elige.
Y, quizá lo más doloroso y necesario: aprender a decir adiós. El episodio nos enseña que despedirse no significa perder del todo. La esperanza y los recuerdos se convierten en anclas que nos sostienen cuando todo parece romperse. No seguimos adelante porque olvidamos, sino porque recordamos y aún así decidimos vivir.
En el fondo, Stranger Things habla de crecer: de aceptar que el mundo cambia, que algunas personas se quedan atrás y que, aun así, la vida continúa sostenida por los vínculos que nos hicieron quienes somos.
Sara Oneca
Psicóloga Sanitaria N-01642
Saraonecademiguel.com