31/01/2026
𝗦𝗢𝗕𝗥𝗘 𝗟𝗢𝗦 𝗖𝗜𝗖𝗟𝗢𝗦 𝗗𝗘 𝗚𝗘𝗡𝗘𝗥𝗔𝗖𝗜Ó𝗡 𝗬 𝗖𝗢𝗡𝗧𝗥𝗢𝗟
𝗟𝗼𝘀 𝗼𝗽𝗲𝗿𝗮𝗱𝗼𝗿𝗲𝘀 𝘆 𝗲𝗹 𝗿𝗲𝗳𝗲𝗿𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮𝗹 (𝘀𝗲𝗴𝘂𝗻𝗱𝗮 𝗽𝗮𝗿𝘁𝗲)
Una dirección cardinal sólo tiene validez en función de un punto concreto de observación: París se encuentra al este, pretende el bretón. ¡Desde luego que no! —protesta el alsaciano—. ¡París se encuentra al oeste!.
Diálogo de sordos que desaparece inmediatamente su se añade: ‘En relación con mi punto de observación’. Por consiguiente, cuando los cuatro sectores son aplicados al espacio, sólo tienen validez como tales a partir de un centro, que es entonces el centro geométrico del cuadrado, aunque esto plantea un importante problema, ya que ese centro espacial no es más que la proyección del centro temporal, y se hace necesario situar este último.
La cosa no resulta tan sencilla como podría creerse a primera vista, ya que el centro de un día o de un año sólo puede estar sobre el propio círculo, es decir, sobre el ‘hilo de tiempo’, lo que excluye de buenas a primeras el punto en el que se apoya la punta seca del compás, y que está fuera del círculo.
En una ocasión nuestro estudio del ciclo nictameral (ver ‘la ley de los ciclos’ en esta misma página), precisamos que su mitad es, y sólo puede ser, el punto ‘tarde’, diametralmente opuesto al punto de ‘mañana’. Asimismo, la mitad del año es diametralmente opuesta al nacimiento del año tradicional (ver segunda parte de la ley de los ciclos en esta misma página), y se sitúa más concretamente en la canícula, a primeros de agosto. Siendo todo centro referencia y punto de apoyo (o de aplicación), se habrá comprendido que él es, dado su emplazamiento, el responsable del mantenimiento del círculo al intervenir en el operador de producción entre los sectores superior y derecho.
Además, se adivina que ese mismo centro es el responsable del relanzamiento del ciclo al final de su ‘carrera’, es decir, en el nacimiento del año o las tres de la mañana, lo que hace que, en definitiva, y teniendo en cuenta esta bilocación, el centro parecer ser la línea oblicua que separa el ciclo en sus dos zonas, activa e inactiva (ver ‘los operadores y el referencial’ en esta misma página), sobre la cual todo ocurre como si se desplazara una fuerza que, en relación con un elemento móvil recorriendo el círculo, sería retentiva cuando está arriba y a la derecha, y por el contrario propulsora si se encuentra abajo y a la izquierda. Llamaremos a esta línea de doble efecto el referencial, teniendo en cuenta el papel del centro que sirve hasta cierto punto de origen a las direcciones del espacio, al mismo tiempo que de regulador del ciclo temporal.
Cuando el referencial ejerce su papel de retención, su ‘masa’, por así decirlo, está situada entre los sectores superiores y derecho y, por tal motivo, se convierte en una especie de sector suplementario que a partir de entonces participará en el juego de los operadores (ver figuras inferiores).
Sabiendo que el operador de producción une a dos sectores sucesivos en el sentido de las saetas de un reloj, ya no es posible decir que el sector superior produce el sector derecho. Sabemos que ese proceso es aquí indirecto, y se evidencia que, más concretamente, el sector superior produce el referencial, el cual produce inmediatamente el sector derecho, y permanece así el estado de neutralidad que le es específico, ya que todo lo que recibe del sector superior pasa íntegramente al sector derecho.
Y también participará en el operador de inhibición, sabiendo que éste parte de un sector determinado para desembocar en el segundo que le sigue: si el sector inferior inhibe al sector superior, si el sector derecho inhibe al sector izquierdo, hay que completar el sistema añadiendo que el sector izquierdo inhibe al referencial y que éste inhibe a su vez al sector inferior.
Añadamos finalmente que, al pasar en cierto modo por encima del referencial, el sector superior inhibe al sector derecho.
Así, los operadores forman dos circuitos distintos, el circuito de producción que se desarrolla sucesivamente en la serie de los sectores izquierdo, superior, referencial, derecho, inferior y de nuevo izquierdo, en tanto que el circuito de inhibición sigue el orden de los sectores izquierdo, referencial, inferior, superior, derecho y de nuevo izquierdo.
Extraído desde Medicina China, Medicina Total, de Jacques André Lavier