19/01/2026
Hoy en consulta aparecía algo que se repite más de lo que nos gustaría reconocer:
personas que han cumplido, han aguantado, han respondido a lo que se esperaba de ellas…
y un día se dan cuenta de que la vida ha pasado sin haber sido vivida de verdad.
Cuando no somos nuestra prioridad, la vida se convierte en una lista de tareas: el trabajo, los otros, las obligaciones, el “qué pensarán”.
Y poco a poco dejamos de preguntarnos qué necesitamos, qué sentimos, qué deseamos.
Muchas veces la depresión no llega para castigarnos,
llega para pararnos.
Para decirnos que no se puede ser feliz en una vida donde uno no cuenta, donde el cuerpo y las emociones solo existen cuando ya no pueden más.
No es pereza.
No es debilidad.
Es una señal de que algo esencial ha quedado fuera durante demasiado tiempo.
💬 ¿En qué momento dejaste de ser tu prioridad?
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