18/02/2026
¿Cuántas veces te agradeces por el esfuerzo realizado?
Practicar no solo implica levantarse y desplegar la esterilla o sentarse encima de un cojín.
Es un profundo acto de devoción y de amor.
Cuando te permites ese espacio y tiempo para ti, es un acto de amor hacia ti mismo/a.
Muchas veces asociamos la devoción a la veneración y adoración de una divinidad. Pero no hay mayor acto de devoción que el que te regalas a ti (porque ya eres un ser divino, en el sentido de la palabra “sagrado”).
Así que, sí, agradécete y agradece por cada práctica, esfuerzo, labor que puedas realizar en beneficio tuyo y por lo tanto en beneficio de los demás.
“Uno es el mundo, no está separado del mundo. No es americano, ruso, hindú o musulmán. Uno no es ninguna de estas etiquetas y palabras, uno es el resto de la humanidad porque su consciencia, sus reacciones son similares a las de los demás. Puede que hable un idioma diferente, tenga diferentes costumbres, eso es la cultura superficial, todas las culturas aparentemente son superficiales pero su consciencia, sus reacciones, su fe, sus creencias, sus ideologías, sus miedos, ansiedades, su soledad, sufrimiento y placer son similares al resto de la humanidad. Si usted cambia, eso afectará a toda la humanidad” (Krishnamurti)