24/02/2026
👶 𝐒𝐨𝐛𝐫𝐞𝐩𝐫𝐨𝐭𝐞𝐜𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐧𝐨 𝐞𝐬 𝐚𝐩𝐞𝐠𝐨 𝐬𝐞𝐠𝐮𝐫𝐨
No confundamos cariño, respeto y tolerancia con permitir todos los caprichos ni evitarle a un niño cualquier dificultad.
Un cierto grado de frustración es necesario para construir una personalidad sana.
Pero la frustración nunca debe basarse en la frialdad emocional.
Si un niño se cae intentando alcanzar un peluche, el golpe ya es suficiente frustración.
Lo que necesita después es consuelo.
Esa experiencia le enseña que el dolor puede ser acompañado.
Y mañana, cuando sea adulto, ofrecerá ese mismo consuelo a los demás.
Reñirle en ese momento solo le enseña que está solo.
Voy a poner un ejemplo.
Ángel, de cuatro años, va con sus padres a un centro comercial. Nada más entrar, pide un helado.
—¿De qué lo quieres?
—De cocholate… pero glande, glande, glande…
—Vale, pues grande y de chocolate.
Ángel va feliz con su superhelado cuando echa a correr al ver una juguetería:
—¡Mira, mamá, un coche teledigío!
¡Plop! Helado al suelo.
Llora desconsolado. Y ahora viene lo importante: la reacción de los padres.
❌ Falta de empatía y autoridad dura:
“Te comes lo que queda y punto.”
Llora más. Llega el cachete. Aprende miedo, no regulación.
❌ Falta de empatía y negligencia:
Los padres discuten entre ellos. Para que se calle, le compran otro helado.
Aprende que el conflicto se evita con cosas materiales.
❌ Empatía + sobreprotección:
Abrazo dramático y otro helado, más chuches, más juguetes.
Aprende que la frustración se elimina comprando.
✅ Empatía + tolerancia a la frustración:
“Vaya, qué pena… mira, aún te queda un montón.”
Beso, abrazo, humor compartido.
Aprende que puede tolerar lo que perdió y disfrutar lo que queda.
El apego seguro no consiste en evitar que el niño sufra.
Consiste en enseñarle que puede atravesar el malestar acompañado.
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