18/02/2026
Muchas veces intentamos estar bien a toda costa en sitios donde no se puede. No se puede porque nos generan una incertidumbre tal que la ansiedad que tienes que gestionar acaba siendo constante. Vives pendiente de señales, de si te escribe, de si cambia, de si esta vez será distinto.
Es como pedirle a una persona con adicción que esté este tranquila, “que tenga paz”: seguro que tendrá muchos momentos buenos, claro, pero no habrá tranquilidad completa (valor, eso que llamamos coherencia, paz mental), no la habrá porque su bienestar terminará dependiendo de algo externo. Y en este caso, tu calma termina al final dependiendo de que la otra persona esté disponible, responda o te elija ese día.
Si estás en una relación ambivalente, o en una que nunca termina de ser clara, donde no hay proyecto, ni sensación de equipo, por mucho que lo intentes, es muy difícil que puedas sentirte segura ahí.
Y llega un punto en que quedarse solo significa seguir expuesta a lo mismo una y otra vez.
A veces hay que tomar ciertas decisiones, porque el problema no está tanto en ti, sino en el lugar en el que estás.
Ea, quería explicarlo por aquí mejor, por si el vídeo suena muy reduccionista.
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