28/02/2026
Sé que lo que voy a decir puede incomodar a parte del entorno educativo. Pero callar nos hace cómplices. Y aquí, perdemos todos.
Hola, soy Mireia Soriano Chacón, psicóloga general sanitaria especializada en TEA.
Y hoy no hablo solo como profesional.
Hablo como testigo directa del sufrimiento que muchos niños y adolescentes están viviendo en nuestras aulas.
Un menor no puede sufrir por ir a la escuela.
La escuela debe ser un entorno seguro, regulador y accesible. Eso no es una opinión. Es un derecho.
Pero la realidad es otra.
Estamos viendo alumnado con TEA y otras diversidades funcionales que desarrollan ansiedad severa, somatizaciones, conductas autolesivas e ideación suicida asociadas al entorno escolar.
Esto no es “falta de adaptación”.
Esto es un sistema que no está poniendo los recursos necesarios.
Nos faltan recursos.
Nos faltan profesionales de apoyo.
Nos faltan cuidadores de educación especial, maestros especialistas, formación específica y acompañamiento real para atender la diversidad funcional de nuestro alumnado.
Eso vulnera el principio de igualdad de oportunidades.
No puede ser que las familias —especialmente las madres— tengan que reducir jornadas, coger bajas o abandonar sus empleos porque el sistema educativo no puede sostener a sus hijos.
Y aquí, perdemos todos.
No puede ser que falten plazas en SIEI o recursos específicos.
Pero tampoco puede ser que se obligue a un alumno con discapacidad cognitiva o TEA a permanecer en un instituto ordinario cuando existe un riesgo real de acoso y sufrimiento.
La inclusión no puede convertirse en imposición.
Y aquí, perdemos todos.
EAPS, maestros, profesores, profesionales externos, AFA, familias —tengan o no hijos con diversidad funcional—: Profesionales, docentes, familias, equipos directivos y administraciones.
Es momento de dejar de dividirnos.
Es momento de unirnos.
Porque esto no va de bandos.
Va de derechos.
Va de infancia.
Va de dignidad.....