08/03/2026
Hoy no basta con decir “yo sí soy sorora”.
La sororidad no se demuestra solo el 8M.
Se demuestra en cómo hablas de otras mujeres cuando no están delante.
En cómo miras a tu compañera, a la nueva pareja de tu ex, a otra madre, a otra profesional, a otra chica que simplemente está haciendo su camino.
Ser sorora es apoyarnos siempre.
También cuando no pensamos igual.
También cuando hay incomodidad, celos, comparación o inseguridad.
Porque la sororidad no es postureo: es conciencia, respeto y compromiso diario.
Y no, este camino no va de excluir.
Va de construir.
Los hombres también tienen que acompañar, revisar, sostener y formar parte del cambio.
Porque la igualdad y el respeto no se alcanzan en soledad, sino en equipo.
Ser sorora es un compromiso diario y de equipo.
No solo hoy. Todos los días.