19/01/2026
Anoche nos acostamos con la terrible noticia del grave accidente ferroviario ocurrido en Adamuz (Córdoba) tras el descarrilamiento y colisión de dos trenes de alta velocidad, con un balance que supera los 39 fallecidos y más de 150 heridos. La cifra todavía es provisional, y los equipos de emergencia continúan trabajando en la zona.
Este tipo de sucesos impactan más allá de quienes están directamente implicados: nos despiertan una respuesta emocional intensa y colectiva. Es normal que aparezcan sentimientos de incredulidad, tristeza profunda, ansiedad, miedo a que algo así ocurra de nuevo… e incluso una sensación de vulnerabilidad que atraviesa a toda la comunidad.
Desde la psicología sabemos que ante una tragedia repentina y violenta, lo más habitual es experimentar:
🔹Shock e incredulidad, especialmente cuando no es algo que esperamos o algo que tiene sentido lógico.
🔹Tristeza profunda o impotencia, por las vidas perdidas y el sufrimiento de las familias.
🔹Ansiedad o miedo, incluso en personas que no estaban cerca, pero se sienten afectadas emocionalmente.
Esto no es una “debilidad”. Es una respuesta humana normal ante lo inesperado. Permitirnos sentir y hablar de ello es una forma de cuidarnos y de empezar a procesar lo que ocurre.
En situaciones como esta es especialmente importante:
🌿 No ignorar lo que sentimos
🌿 No minimizar el impacto emocional, propio o ajeno
🌿 Abrir espacios de apoyo, escucha y empatía
Si conoces a alguien que vive cerca del suceso o está viviendo una situación similar, recuerda que su mundo puede haber cambiado de manera abrupta. Acompañar no significa tener la respuesta perfecta, sino estar disponibles para escuchar, compartir y sostener sin juzgar.
Para las personas más cercanas al accidente, como familiares o testigos, existen recursos de apoyo psicológico habilitados por las autoridades en puntos de atención en estaciones, centros vecinales y centros de emergencia.
No siempre podemos entender por qué ocurren estas tragedias, pero sí podemos acompañar el dolor con presencia, empatía y cuidado emocional. Lo que sientes hoy —tristeza, enojo, confusión— es legítimo. Y hablar de ello ayuda.