01/02/2026
•Dar el paso. No es perfecto, es real•
Rumiar una misma idea hasta que parezca “ideal”. Es un autoengaño, incluso llega a convertirse en un autocastigo que nos aleja de la realidad y nos encierra en una jaula de oro mental.
Rumiar una idea hasta la extenuación es vivir atrapadxs en una idealización constante que requiere esfuerzo y nos debilita más allá de nuestros límites saludables.
No es pasar de la inacción y la idealización a la impulsividad sin sentido. Es atrevernos a dar el primer paso que nos acerque a la materialización de la idea para comenzar a vivirla y poder ir moldeándola a medida que la experimentamos.
En mi caso, fue decidir preparar el desayuno para llevar en lugar de comerlo en casa.
Fue salir de casa y sentarme en el coche aún sin haber decidido dónde iba a ir.
Fue confiar en que no me estoy traicionando por no hacer check en mi lista mental tal y como la había estructurado.
Fue darme la oportunidad de experimentar que no me pongo en riesgo confrontando mis aparentes necesidades productivas cuando decido dar un pequeño giro y cambiar de escenario, ritmo y orden.
Fue cambiar mi discurso interno y ponerme algo firme en lugar de complacerme con el cuestionamiento eterno y adictivo que no me lleva a ninguna parte, que me encierra.
Fue confiar en el gran poder de las pequeñas acciones imperfectas, espontáneas e indefinidas.
Pensar es maravilloso. Siempre que no lo sea todo. Siempre que lo hagamos con mesura y equilibrio. Siempre que no lo opongamos a la acción.
Y si es pensar un poquito en acciones que nos llenan de vida y salud, para actuar mucho… ¡Mejor que mejor!
🤗🤍✨
Eso quería decirte.
¡Te abrazo fuerte!