07/03/2026
El caballete de mi bicicleta...
María me preguntaba el otro día, cuando le contaba los cambios que he ido desarrollando en los últimos meses a nivel laboral... En qué te apoyas, Noe?
Uno de mis principales soportes vino enseguida a mi cabeza... Mi compañero de camino... A veces no sólo el caballete, sino la otra rueda de mi bicicleta... ❤️
Le hablaba del montón de cosas que había ido haciendo, y al preguntarme por aquello que me nutría, donde estaba mi descanso, mi lugar de recarga de pilas... Me costaba dar con ello. Tan volcada los últimos meses en mi proyecto que los espacios personales parece que se me diluyen...
Pero no... Están ahí. Quizá en un segundo plano en mi cerebro en estos momentos, pero están.
Corriendo... Auriculares con música de U2, mis pies, mi piernas llevándome allí donde se me ocurre, oliendo la tierra mojada, la sonrisa o el guiño al cruzarme con otro corredor...
Dando un taller de ejercicio y suelo pélvico. Hablando de dos de las cosas que más me apasionan, de las que disfruto aprendiendo y enseñando. La sensación gustosa al acabar y ver las caras de la gente agradecida...
Mis chicas, mis amigas. Las risas, los abrazos eternos...
Dejándome acariciar por los rayos del sol...
Abriendo la ventana de casa para ver amanecer y
respirar escuchando el despertar de los pájaros del parque...
Las sesiones en consulta donde se me llena el alma de agradecimiento por el rato compartido de ayuda, de escucha, de presencia...
Las rutinas. Mi rato en silencio y soledad cada mañana al despertar antes de que todo se ponga en marcha...
Los domingos por la mañana en la playa y la comida con los chicos...
Los tuppers de mamá cada jueves con los apaños de comida para media semana...
Las ideas, que vuelven a brotar... El deseo, que emerge tras semanas de vivir enterrado por el quehacer...
Mi bicicleta puede seguir rodando tranquila... Tiene caballete en el que apoyarse cuando lo necesita 💜