31/12/2025
Este año finaliza con sensaciones agridulces.
A nivel profesional, no puedo estar más contenta y satisfecha con cómo han ido las cosas.
El otro día, en una revisión anual de año y de establecimiento de objetivos y presupuestos para el próximo, mi resumen era: quiero que las cosas vayan como este año.
Creo que nunca he estado tan contenta con la gente con la que comparto espacio de trabajo. Se han creado conexiones genuinas y personales, más allá de lo profesional. Eso hace que vaya con ganas a la clínica y que muchos días vaya aunque no tenga trabajo asistencial. Creo que he encontrado el equilibrio que no había sabido encontrar antes. Es vital compartir proyectos con gente honesta, legal y que aporta valor.
Mi vida personal ha sido una montaña rusa. Están pasando cosas preciosas junto a mi compañero de vida. Juntos, estamos haciendo realidad algunos de nuestros sueños.
Este año, además, he conectado con un grupo de mujeres con proyectos como el mío, con las que nos acompañamos en lo profesional, y muchas veces en lo personal.
Por otro lado, el monstruo del Alzheimer ha atravesado a mi familia y la noticia nos dejó devastados. Vamos día a día, intentando adaptarnos a las pérdidas diarias, y a todo lo que trae consigo el olvido.
Es irónica a veces la vida. Me la paso intentando adelantarme, organizar y prever lo que vendrá. Y a veces te trae cosas que jamás podrás controlar.
¡Feliz año!