16/11/2021
Espolón calcáneo:
Los espolones son calcificaciones producidas en el talón como consecuencia, generalmente de una fascitis plantar crónica.
Causas de espolones
Los espolones no son sino una calcificación que produce una excrecencia ósea puntiaguda sobre el calcáneo, la parte inferior del hueso del talon. Esto es debido a que el organismo acumula calcio en las zonas dañadas para recuperar el tejido.
Edad
Sobrepeso u obesidad
Gestos deportivos excesivos o práctica deportiva intensa (especialmente correr, balonmano o baloncesto)
Usar un calzado inadecuado
Pies planos
Sobrecarga de los tendones
Pasar largos periodos parados
Síntomas
El principal síntoma es el dolor en el talón y la sensación de pisar un clavo. Este dolor es más intenso con los primeros pasos de la mañana y, aunque se calma con reposo, vuelve a aparecer tras volver a apoyar el pie en el suelo o tras la actividad deportiva. Si el trabajo del paciente consiste en cargar peso, puede agravar el dolor.
Diagnóstico y tratamiento
El espolón se puede diagnosticar con una radiografía lateral del calcáneo, donde se reconoce una protuberancia orientada hacia los dedos y que puede variar entre 1 y 5 mm. No obstante, sería recomendable realizar otras pruebas, como análisis de sangre, para descartar otras enfermedades como artritis reumatoide, espondilitis anquilosante o gota.
Al ser consecuencia, en la mayoría de casos, por una fascitis plantar, el tratamiento para espolones calcáneos plantares sueles pasar por:
Dejar de hacer o disminuir la práctica de actividad física
Terapia física: Que incluye la aplicación de calor, frío o incluso el tratamiento con ultrasonidos (para tratar de disolver las calcificaciones)
Medicamentos: Ya sea mediante la aplicación de vendajes con pomadas de cortisona, anestésicos locales o antiinflamatorios o por la infiltración de dichos medicamentos en la zona afectada
También se recomiendan el uso de taloneras con orificios o, mejor aún, de plantillas personalizadas que sirvan de apoyo y reduzcan la carga soportada por el arco del pie. La cirugía es otro posible tratamiento para los espolones, pero solo debe considerarse si tras unos meses ninguno de los tratamientos anteriores ha dado resultados.
Prevención
Lo más relevante para prevenir los espolones es reducir el sobrepeso e incluir en la dieta alimentos que contengan magnesio, silicio y zinc, ya que mantienen sanos los músculos y los tendones. Por supuesto, la actividad deportiva es necesaria para controlar el peso pero se recomienda moderarla y calentar siempre antes de practicar ejercicio o deporte.
En el trabajo, lo mejor es alternar la postura intercalando entre sentados y de pie.
Finalmente el uso de un calzado adecuado así cómo diagnosticar posibles patologías al caminar o correr con un estudio de la pisada y tratarlas, si es necesario, con plantillas personalizadas, hará que el paciente pueda moverse sin sobrecargar la fascia plantar ni otros músculos o tendones de la zona.