01/08/2025
La revolución no está en las consignas, sino en el cambio interno
En los últimos años, el mundo ha presenciado un repunte de guerras y conflictos armados que conmocionan a la opinión pública. Gaza, Ucrania, Sudán, Myanmar… son nombres que escuchamos en los titulares, que se viralizan en redes sociales y que generan una ola de mensajes repetidos, de consignas escritas sin reflexión, como si al compartir una frase se pudiera transformar la realidad.
Pero, ¿qué hay de las guerras silenciosas?
Según datos recientes, las muertes por homicidios superan ampliamente a las muertes derivadas de conflictos armados. El continente americano, especialmente América Latina, vive una violencia urbana y del crimen organizado que mata más personas que muchas guerras juntas, y aun así, no se ve trending en redes. Jamaica, Ecuador, Haití, Honduras y México encabezan estadísticas escalofriantes de asesinatos, pero rara vez se pintan murales con sus nombres.
Este fenómeno revela una gran contradicción: nos movilizamos solo por aquello que está en la agenda mediática o política, ignorando otras tragedias humanas igual de devastadoras.
La mayor revolución pacífica no es repetir como focas lo que interesa circunstancialmente, es luchar día a día por ser mejor persona. No se trata de minimizar ninguna guerra, todas son lamentables, todas merecen atención y compasión. Pero de nada sirve pintar paredes, insultar al vecino porque vota diferente o lanzar consignas vacías, si seguimos reproduciendo odio, intolerancia y violencia en lo cotidiano.
La verdadera transformación no se logra con hashtags, sino con acciones pequeñas que construyen paz: respetar al otro, ayudar, escuchar, educar, cuidar.
La revolución es interna. Solo cambiando uno mismo, se puede cambiar el mundo.