03/01/2018
Es aqueroso y denigrante que todavía hoy, en pleno siglo XXI, el simple hecho de nacer mujer puede suponer un factor de riesgo para la propia vida.
Todavía hoy, en pleno siglo XXI, ninguna sociedad (tampoco la nuestra) ha conseguido erradicar ese otro terrorismo –o “ese terrorismo”, a secas- que puede llegar a sufrir el 51% de la población.
La violencia, cualquier clase de violencia, es detestable y condenable. Sin duda. Pero la violencia en el ámbito familiar, contra la mujer y en muchos casos también contra los hijos, debería avergonzar a cualquier sociedad que aspire a denominarse justa.
Porque cada caso, cada situación, es un fracaso colectivo.
Un fracaso de todos. Pero también una razón de peso para, lejos de rendirnos, plantar cara con más fuerza si cabe a la sinrazón.
La violencia contra la mujer nos aleja del objetivo de igualdad y justicia social.
Naciones Unidas definió en 1980 la violencia contra la mujer como “el crimen encubierto más frecuente del mundo”, pero la violencia verbal o física contra la mujer se produce muy cerca de nosotros, de cada uno de nosotros.
Y no es, claro que no, fruto de ninguna enfermedad, aunque a veces leemos la expresión “crimen pasional”.
El maltratador utiliza la violencia, la vejación, el aislamiento de la víctima, incluso la violencia contra los hijos como forma de control sobre su pareja o su ex pareja. Son selectivos en su violencia. Por eso es tan difícil detectar esas situaciones que solo ocurren “de puertas para adentro”.
Desgraciadamente, en muchos casos, cuando esas conductas trascienden es porque ya es demasiado tarde.
Es IMPORTANTISIMO que se haga una especial incidencia en la educación como forma de preparar a las futuras generaciones en ese cambio de mentalidad en el que hoy estamos luchando y por otro lado realizar campañas de sensibilización que hagan aflorar una situación que históricamente se ha tapado y ocultado tras las puertas de los hogares.
Es esencial que TODOS comprendamos que el maltrato contra la mujer es un problema real, cercano, que nos afecta y compromete a todos.
Sólo desde el conocimiento de la realidad se puede llegar a transformarla.
Si conoces o sabes de alquien que está pasando por esta situación, no seas partícipe, ¡Ayudalas a denunciar, ayudalas a acabar contra el maltrato! ¡LLAMA AL 016! No queda registrado tu llamada.
¡NI UNA MENOS! ¡MÁS UNID@S QUE NUNCA!