09/12/2025
Hoy me encontré con una metáfora visual que también habla de nutrición.
Un pollo quemado tras una hora a 480°, y otro perfectamente dorado después de tres horas a 150°.
El primero representa lo que pasa cuando queremos bajar peso en una semana, eliminar antojos “ya”, o cambiar toda nuestra alimentación de golpe: nos quemamos en el intento. Perdemos energía, motivación y, muchas veces, salud.
El segundo nos recuerda la magia de lo que se cocina a fuego lento: hábitos constantes, decisiones sostenibles, procesos que respetan tu ritmo y tu cuerpo.
En nutrición, como en la vida, no gana quien va más rápido, sino quien se mantiene. Lo que realmente transforma tu salud no son los extremos, sino la paciencia, la constancia y una buena estrategia.
Vivimos rodeadas de soluciones exprés, pero lo mejor —un intestino más calmado, menos ansiedad por la comida, más energía, una relación sana con tu cuerpo— siempre se construye despacio.
Así que si sientes que tu proceso va más lento de lo que imaginabas… no te frustres.
Quizás lo que estás cocinando es algo verdaderamente excepcional. 🍲✨