24/04/2026
¿A quién no le ha pasado que una conversación sin importancia se nos va de las manos?
Hay conflictos que se inician y crecen, no por la importancia del tema, sino por la forma en que se abordan. En una conversación trivial, un tono irónico, una interpretación precipitada o una respuesta impulsiva o airada pueden convertir una diferencia menor en un problema mayor.
En negociación solemos mirar el contenido: qué se dijo. Pero sabemos que, muchas veces la clave está en el "cómo se dijo", cuándo y desde qué estado emocional.
A veces no se trata de ganar la discusión. Hace falta no alimentarla. Pausar y elegir el momento adecuado para hablar desde la calma y la reflexión.