01/03/2026
A nadie le gusta el 100% de su cuerpo. A nadie.
Nos han hecho creer que hay personas que sí. Que llegan a un punto donde ya no dudan, no comparan, no se cuestionan.
Y eso no es real.
Vivimos con una idealización del cuerpo que no existe. Queremos cuerpos ajenos como si pudiéramos habitarlos, sin su historia, sin su genética, sin su contexto. Pero el cuerpo del otro no es intercambiable con el tuyo. Cambiar el cuerpo para ser aceptada no resuelve el problema, porque el problema no está en el cuerpo, sino en el lugar desde el que aprendimos a mirarlo.
La paz no llega cuando el cuerpo cambia, llega cuando deja de ser el centro de tu valor.
¿Alguna vez has pensado que “cuando cambie X” estarás bien o mejor?
Guarda este vídeo si te hizo reflexionar.