18/12/2025
Nuestras v***as han sido objeto de vergüenza, de complejo, de silencio… durante muchos años debido a una cultura que ha silenciado todo aquello que tuviera que ver remotamente con la sexualidad.
En los últimos años, el mercado (unido al heteropatriarcado), se ha dedicado a crear más complejos y necesidades como una manera más de ejercer poder y control sobre nuestros cuerpos, y, por supuestísimo, de vendernos productos y servicios.
En este post reflexiono sobre algunas de las cosas que nos han vendido en los últimos años, que podemos comprobar con facilidad en la publicidad, en las redes, y casi en cualquier conversación de las muchas que he tenido con mis pacientes de suelo pélvico mujeres.
1. Nuestras v***as son feas, no son normales, están mal, si no responden a los cánones estéticos que se pueden ver en la pornografía (mira tú lo que vamos a tomar como referencia…). Esto hace que hayan proliferado en los últimos años intervenciones ginecoestéticas como por ejemplo las labioplastias, rejuvenecimiento va**nal…
2. Hay que depilarse los genitales “por higiene”… pues qué queréis que os diga, el vello está para algo, y precisamente su función es proteger, con lo cual si esta es la excusa para depilarse por ahí vamos mal.
3. Tenemos que lavarnos con jabones, geles, etc. la v***a. Pues no, en ausencia de patología, la v***a se lava con agua, nada más, y por cierto, la va**na se limpia sola!!! No hay que hacerse duchas, lavados ni nada de nada (como ya conté en un reel no hace mucho)
4. Las v***as huelen mal. Señores, la v***a huele a v***a, no a rosas, ni a limón, ni a lavanda. No necesitas ponerte desodorante en tus partes, de verdad. Hay algunas condiciones en las que puede desprender un mal olor, generalmente relacionado con algunos tipos de vulvovaginitis, pero son casos muy concretos.
(Sigue en comentarios)