09/01/2026
La cena muy tarde desajusta tus ritmos circadianos: tu cuerpo tolera peor la glucosa por la noche, la digestión interfiere con un descanso profundo y al día siguiente suele aumentar la sensación de hambre y la búsqueda de “energía rápida”.
¿Resultado?
Más antojos (sobre todo dulce y carbohidrato rápido) + menos energía real al día siguiente.
🌙 Qué hacer (sin obsesionarte):
Intenta cenar 2–3 horas antes de dormir.
Prioriza una cena ligera y saciante: proteína + verdura + un hidrato sencillo si lo necesitas.
Si llegas tarde a casa: haz una cena más pequeña y evita lo muy graso o copioso para no “activar” la noche.
👉 Si te pasa a menudo, prueba 7 días adelantando la cena 30–60 min y observa: hambre, antojos, sueño y energía.