12/04/2026
Hoy me he sentado a escribirte con el corazón lleno de recuerdos y de orgullo. Mientras dejo que las palabras fluyan, no puedo evitar viajar atrás en el tiempo, a esos días en los que eras apenas una niña pequeña, curiosa, valiente y con esa mirada tan tuya que siempre parecía querer cambiar el mundo.
Recuerdo tus juegos, tus preguntas infinitas, tu sensibilidad hacia los demás. Siempre tuviste una forma especial de mirar la vida, como si ya entonces supieras que habías venido a aportar algo bueno. Cada gesto tuyo, cada pequeña acción, dejaba ver la gran persona en la que te estabas convirtiendo.
Hoy, al recordarte, entiendo que todo aquello no era casualidad. creciste manteniendo intacta esa esencia, y la transformarte en algo aún más grande: en compromiso, en lucha y en amor hacia los demás.
Por eso, quiero decirte orgulloso que tu asociación, VyDA, ha sido declarada de Utilidad Pública. Este reconocimiento no es solo un título, es el reflejo del esfuerzo de todos los que apoyamos tu idea, revelándote ante el terrible mal que nos privó de tu presencia. Es la prueba de que aquello que llevabas dentro desde niña ha florecido de la manera más hermosa.
El camino no ha sido fácil, pero siempre hemos sentido tu presencia impulsando tu objetivo “quiero que los que después de mí padezcan el angiosarcoma no sufran los sinsabores que yo he tenido a lo largo de mi enfermedad”.
Tu sueño, mi niña, nacido de tu corazón sigue en la brega dispuesto a vencer a ese ma***to monstruo.
Donde quiera que estés te quiere, papá.
Siempre mi niña