05/05/2025
Menta es una bodeguera de 3 años muy especial para nosotros en el servicio de neurología de AniCura Valencia Sur. La conocemos desde que era una cachorra, cuando empezó su tratamiento para la epilepsia idiopática.
Hace unos meses, Menta nos preocupó: vino con un estado mental deprimido, debilidad generalizada y cambios físicos llamativos. Enseguida sospechamos de una posible intolerancia al bromuro potásico, uno de los fármacos que usábamos para controlar sus crisis epilépticas. Esta reacción se conoce como bromismo, y aunque suena muy técnico, básicamente significa que el bromuro, en lugar de ayudar, estaba “pasándose de la raya” y afectando su sistema nervioso.
Pero había más: llevaba meses con aumento de peso, letargia y una alopecia generalizada que no pasaba desapercibida.
Aquí entró en juego nuestro equipo de Medicina interna, que sospechó un hipotiroidismo y lo confirmó tras hacer pruebas hormonales. Esto fue todo un reto, porque Menta también toma fenobarbital, un medicamento que, por sí solo, puede bajar los niveles de hormona tiroidea sin que haya una enfermedad real. Aun así, los síntomas eran claros: esta vez sí había un problema real.
Retiramos el bromuro y comenzamos el tratamiento para el hipotiroidismo.
¿El resultado?
Menta ha vuelto a ser la de siempre: activa, feliz, llena de energía. H perdido peso, ha vuelto el pelo y, lo más importante, ha recuperado su vitalidad.
Esta historia es un gran ejemplo de cómo los casos complejos necesitan un enfoque multidisciplinar, donde diferentes especialistas suman sus conocimientos para dar con el mejor tratamiento. Y, por supuesto, del papel fundamental que juegan las familias como la de Menta, que han estado a su lado desde el principio, dándole toda la atención y cariño que merece.
Gracias por confiar en nosotros. ¡Nos encanta verte así, Menta!