17/03/2026
Hace mucho tiempo que no hacía pan.
Hoy me puse en marcha y me dio por usar algunos ingredientes de forma simbólica para representar los cinco movimientos.
La sal como representante del agua.
La levadura como imagen de la madera.
La miel como manifestación del fuego.
Un poco de azúcar representando la tierra.
Y un toque de bicarbonato, representando el metal.
Además añadí un poco de aceite de oliva, en relación simbólica con el maestro de corazón, y también un poco de leche. No porque la leche se corresponda con el San Jiao de forma estricta, sino como una licencia dentro del juego simbólico que se fue formando.
También puse huevos de las gallinas, y ahí apareció otra capa interesante: el huevo como imagen del origen, de ese huevo cósmico presente en algunos relatos tradicionales chinos sobre el nacimiento del universo, o incluso como forma evocadora de los ocho vasos maravillosos.
No deja de ser pan.
Pero también es verdad que, a veces, cuando uno mira con un poco más de atención, las cosas dejan de ser solo lo que parecen.
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