18/11/2025
Hanuman nos enseña que la verdadera fuerza nace del corazón.
No viene del ego ni del deseo de demostrar nada, sino de la devoción, la humildad, la fe y el servicio desinteresado. Su poder es el reflejo de una mente clara y enfocada, porque en el yoga cuerpo y mente son uno: cuando entrenamos la mente, transformamos también nuestro cuerpo y nuestra manera de vivir.
Hanuman nos recuerda que no podemos controlar el mundo, pero sí podemos aprender a dirigir nuestra mente para interpretar la vida desde un lugar más luminoso. Él actúa con valentía ante la injusticia, pero siempre desde el amor, la diplomacia y la comunicación consciente. No actúa por beneficio propio, sino por el bienestar de todos.
En la India, los monos son sagrados porque representan a Hanuman y a la mente humana: inquieta, cambiante… pero también capaz de enfocarse y volverse una gran aliada si la entrenamos con práctica y presencia.
La invitación es sencilla:
¿Podemos hoy actuar desde el corazón y no desde el ego?
¿Podemos cultivar un poco más de fe, humildad y claridad en cada gesto, en cada palabra, en cada decisión?
Pequeños actos cotidianos —escuchar sin reaccionar, ayudar sin esperar nada, respirar antes de responder— son prácticas reales de yoga. Son semillas que transforman nuestro mundo interior… y el exterior.