04/03/2026
Hola Guerrer@s!!
Agustina Saragossa había nacido en Barcelona eel 4 de marzo de 1786. A los 17 años contrajo matrimonio con Juan Roca Vilaseca, un cabo segundo de artillería destinado en la guarnición de Barcelona. Un año después nació su primer hijo, Juan. Todo parecía auspiciar una apacible vida de familia. Sin embargo, la felicidad doméstica se vio interrumpida cuando, en mayo de 1808, dio comienzo la guerra de la Independencia.
La gesta de Agustina de Aragón fue una más de las muchas que tuvieron lugar en la Zaragoza asediada por las tropas francesas, pero acabó por convertirse en el emblema de los dos sitios que asolaron la capital aragonesa durante la guerra de la Independencia. Cierto que, como ella, muchas mujeres se implicaron en la defensa de unas ciudades en las que los hombres escaseaban por estar en el frente o en la guerrilla. Pero solo ella fue cantada por lord Byron, homenajeada por Wellington o plasmada por Goya.
A mediados de junio, las tropas francesas se apostaron a sus puertas y conminaron al general Palafox a la rendición. Una explosión fortuita en el barrio de la Magdalena abrió un boquete en las defensas y los franceses consiguieron una vía de penetración en el núcleo urbano. En su cuartel general del convento de San Francisco, Palafox recibió la visita de una joven que se ofreció como voluntaria. Era Agustina Saragossa. Poco después inició su colaboración en la defensa suministrando a los combatientes agua, víveres y municiones.
El 2 de julio se hallaba en las inmediaciones del Portillo cuando una granada hizo explotar la munición, llevándose por delante a la mayor parte de los artilleros de la batería. Agustina pasó entre los mu**tos y heridos, llegó hasta un cañón de calibre 24, tomó el botafuego y disparó. Mientras los imperiales se batían en retirada, Agustina defendió la posición hasta que llegaron refuerzos. Fue su momento de gloria. El oficial que llegó al mando de las tropas de refresco arrancó las insignias de un artillero mu**to y se las colocó a la he***na. Acababa de nacer “la Artillera”.
Siguió combatiendo así hasta la capitulación de la ciudad, sobreviviendo incluso a la peste, pero junto a otro 10.000 resistentes fue capturada y se dispuso su traslado a Francia. Consiguieron escapar, llegando a Ólvega, donde murió su hijo por la enfermedad, la fatiga y el hambre. Entonces, Agustina se reincorporó al ejército, participando en la defensa de Tortosa y en la batalla de Vitoria (1813), hasta que poco después las tropas napoleónicas capitularon.