19/01/2026
A veces no es que no queramos.
Es que no nos hemos permitido ni preguntarlo.
Entre proyectos, incertidumbre, vocación, y decisiones que no siempre dependen de nosotras, la maternidad queda en silencio.
Aplazada.
Negada.
Confundida.
Y, sin embargo, cuando empezamos a escucharnos de verdad, cuando hay espacio para el autoconocimiento,
los límites y las decisiones coherentes, aparecen preguntas nuevas.
Tan válida es la decisión de ser madre
como la de no serlo. Lo importante es saber desde dónde decides.
Si estás en este momento de reflexión
alrededor de una posible maternidad futura,
escríbeme por privado.
Te leo.