18/01/2024
Es raro que en algún momento de la vida no se sienta un vacío existencial.
Esa sensación de estar viviendo una vida sin sentido, de estar viviendo empujado por la marea sin hacer algo que sea importante de verdad, es una señal de que algo en nuestra vida no está en armonía con nuestras NECESIDADES y VALORES MÁS PROFUNDOS.
Muchas veces, el primer impulso es llenar el vacío de forma superficial: más centros comerciales, más viajes locos con las amigas, más selfies con filtro…
Pero cuando el vacío no se llena con nada de eso y la angustia no es escuchada, es nuestro cuerpo el que se encarga de avisarnos.
Viktor Frankl, uno de los psiquiatras más importantes de la época, es quien dijo esta frase.
Y es que cuando experimentamos ese vacío, nuestro cuerpo y mente reaccionan de diferentes maneras.
Nuestros síntomas y problemas físicos se apresuraran a intentar llenar ese vacío de alguna forma con un sentido muy claro.
La ansiedad, la irritabilidad o el insomnio son algunas de las formas en las que el cuerpo nos dice:
¡¡Ey, quieres hacerte caso y hacerle tiempo a tus sueños!!
¡¡No le eches la culpa al mundo y haz lo que de verdad deseas!! Aunque sea un ratito a la semana, que por algo se empieza (el cuerpo es comprensivo, no lo olvidemos)
Esos síntomas que la nos enseña a explorar, nos piden, además de liberar todas las emociones reprimidas, que reflexionemos sobre nuestras creencias, valores y metas de vida para encontrar un propósito que nos brinde sentido y satisfacción.
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✅ Y tú, ¿has conseguido llenar ese vacío? ¿O nunca lo has sentido?