05/03/2026
Canarias es una tierra magica la cual posee gran numero de especies de arboles de la macaronesia, entre ellos el mitologico e historico drago.
La Comunidad Wicca Canaria desea expresar su profunda tristeza por la caída del histórico , conocido también como el drago centenario de San Francisco, situado junto al antiguo convento y cementerio de San Francisco, al norte de Tenerife .
Este emblemático ejemplar que contaba con más de 200 años de vida. Se estima que fue plantado entre finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, creciendo vinculado al antiguo , fundado tras la conquista castellana de la isla.
Para comprender su importancia, es necesario recordar la historia de Los Realejos.
En 1496, durante la fase final de la conquista de Tenerife, se establecieron en esta zona los campamentos militares o “reales” de las tropas castellanas y de los guanches aliados. De aquellos asentamientos nacieron Realejo Alto y Realejo Bajo, que con el tiempo conformaron el actual municipio.
Los Realejos se convirtió así en uno de los primeros núcleos históricos del norte de la isla, con un importante desarrollo religioso, agrícola y cultural.
El entorno del convento franciscano y su drago formaban parte de ese paisaje histórico que ha acompañado siglos de vida realejera. El árbol no era un simple elemento ornamental: era un testigo silencioso del devenir del municipio, de generaciones enteras que crecieron bajo su sombra.
En Tenerife existen muchos dragos, y cada uno posee su valor propio dentro del ecosistema y la identidad insular. Este, en particular, era conocido como el Drago de San Francisco, referencia viva del casco histórico de Los Realejos. Su caída reciente a causa de la borrasca supone una pérdida patrimonial y emocional para el municipio y para toda la isla.
El drago es símbolo ancestral en Canarias. Considerado árbol sagrado por los antiguos pobladores, representa longevidad, resistencia y conexión espiritual con la tierra. Su savia rojiza, llamada sangre de drago, fue utilizada tradicionalmente con fines medicinales y rituales.
Como comunidad que honra la naturaleza, sentimos profundamente esta pérdida. No desaparece solo un árbol; se transforma una presencia que durante más de dos siglos formó parte del alma del lugar.
Hoy lo honramos en la memoria.
Honramos la historia de Los Realejos.
Honramos la tierra de Tenerife.
Ojala se vuelva a plantar uno en este lugar que aunque como las personas no son sustitutos pero si forman parte de una continuidad familiar.
Que su legado permanezca.
Bendita sea la Naturaleza.
Informa el coven de Wiccas Canarias