24/02/2026
Hay clases de Yin y liberación miofascial que parecen silenciosas… pero por dentro están pasando muchas cosas.
Hoy hemos trabajado con dos pelotas.
Sí, DOS.
Cuádriceps, gemelos, espalda… y descarga de isquiotibiales con silla (que parece inocente hasta que deja de serlo 😅).
La liberación miofascial no siempre es “zen”.
A veces es intensa.
A veces es incómoda.
A veces te obliga a respirar justo donde no quieres.
Pero también puede ser divertida.
En medio del masaje profundo, tres compañeras monísimas han acabado en una pose absolutamente cuqui…
Y Luigi, nuestro community manager espontáneo, ha dicho:
“¿No vas a hacerles una foto? ¡Están monísimas!”
Y ahí estaban.
Sonriendo.
En plena intensidad.
Haciendo tribu.
Porque esto también es yoga.
No es solo viajar hacia dentro.
Es practicar fuera lo que cultivamos dentro.
Es Ahimsa —tratarnos con respeto incluso cuando el tejido arde.
Es Santosha —aprender a estar contentos incluso en la incomodidad.
Es una forma de karma yoga cotidiano: sostener, acompañar, hacer más amable el proceso del otro con una broma, una mirada, una risa compartida.
No es yoga de postureo.
Es yoga de equipo.
De piña.
De comunidad.
Soltar fascia… y reforzar vínculos.
Y eso, sinceramente, libera mucho más que cualquier pelota.