03/05/2026
Aquí estoy, mirándote y hablando contigo...
Te veo como entonces y, aquella niña llena de caricias, se siente segura entre tus abrazos.
Porque nada malo puede ocurrir si estás.
Arropada en tu aroma, escuchando tu voz que tranquiliza mis miedos.
Juegos y canciones. Risas y bailes. Griterío por doquier..
Tus coplas sin letra, tus cuentos sin " érase una vez..." , tus historias de la abuela...
Paellas en el campo, sangría fresquita y la radio de pilas compitiendo con los trinos de los pájaros y el viento de la primavera meciéndose en el pinar.
Las siestas bajo el cálido sol del verano en el chalet de la sierra madrileña.
Nuestras tardes de madre e hija, perdiéndonos por las calles de Madrid.
Los chapuzones en las arenas oscuras del mar mediterráneo de Costa Banana🍌
Y esos abrazos que aniquilaban todo el mal que rondara mi ruidosa mente. Esas palabras que disipaban las pesadillas: " todo está bien, nada malo te puede ocurrir..." Aquella niña se fue contigo..
Llevo un tiempo recuperåndole de a poquitos y con pasos seguros.
Hoy, sigues conmigo.
Te veo.
Te escucho.
Te siento en lo más profundo de mi alma.
Porque las entrañas traspasan el tiempo y el espacio
y tú, por fin, siempre estás aquí...