13/04/2026
El amor no es eso que “sientes” cuando todo sale bien… es realmente lo que “decides hacer” cuando todo se complica.
Esta es una verdad que desmonta; porque hemos aprendido erróneamente que amar, es igual a sentir. Y no… esto sólo se sostiene durante la fase del enamoramiento, donde todo es fácil, intenso, casi adictivo…
Y después qué?
Cuando la emoción baja (porque siempre baja) mucha gente se confunde y piensa que “ya no hay amor”… cuando en realidad lo que ha acabado es la euforia, para dar cabida (o no) a algo más real…
Ahí ya no decides desde lo que sientes, sino desde lo que eres. Y claro, eso pesa. Porque amar deja de ser estimulante y gratificante todo el tiempo y empieza a exigirte.
Cuando asocias el amor al consumo tenderás a huir del malestar. En cuanto aparece la incomodidad te replanteas dejarlo, no necesariamente porque no haya posibilidad de vínculo, sino porque en realidad no tienes recursos para construirlo.
La cultura de la inmediatez y del consumo nos tiene manipulados:
Si me aporta, me quedo,
Si me exige, me lo replanteo,
Si no es fácil, lo cambiamos,
Si me incomoda, no es para mí….
Y así la percepción de soledad aumenta y la lista de parejas también…
Eso no es amor, es dependencia de la experiencia emocional, es incompatible con cualquier vínculo profundo donde experimentar un amor verdadero.
Detrás de esta conducta hay miedo. Cuando el amor deja de ser cómodo, ya no puedes esconderte detrás de lo que sientes….ahí solo queda lo que eres y la capacidad de responsabilizarte por lo que dices querer. Esto es exponerse, dejarse ver…
El verdadero amor no es desde el sentimiento, es desde la elección continua de sostenerse y sostener al otro. Amar es donarse cuando no apetece, permanecer cuando el ego pide salir corriendo, elegir al otro cuando ya no hay recompensa en mediata.
No, no es romántico, es real.
Por eso la pregunta no es qué sientes…sino quién eres cuando deja de ser cómodo.
¿Huyes o te quedas para construir?