19/07/2025
Manzanilla: cura todo, menos el corazón roto.
Si alguna vez te has abrazado a una taza humeante de manzanilla, has probado algo más que una hierba: has probado historia, remedio y un regalo de la tierra.
La manzanilla —llamada chamomile en inglés, del griego chamaimēlon, que significa “manzana de la tierra”— es una planta de flores blancas con corazón dorado que recuerda a diminutas margaritas, y lleva milenios acunando el mundo en su aroma dulce y tranquilizador.
Si, digo milenios, y lo amplío: Se cree que los antiguos egipcios ya la cultivaban y la usaban para embalsamar y tratar fiebres. Incluso la dedicaban al dios Ra, símbolo del sol, por el color dorado de sus flores.
Un poco más tarde en Europa, los griegos y romanos la apreciaban por sus propiedades digestivas y calmantes. Hipócrates, padre de la medicina, ya la recomendaba.
En la Edad Media, cuando había abundancia de ella, se esparcía por los suelos de las iglesias por su fragancia, como un perfume natural para los días sagrados.
¿Y a que viene ese nombre?
Pues porque su aroma se parece sutilmente al de la manzana, y de ahi... “manzanilla”.
Hay dos tipos populares: manzanilla romana (Chamaemelum nobile) y manzanilla alemana (Matricaria chamomilla y recutita). Ambas tienen propiedades similares, aunque la romana es más amarga. Para diferenciarlas, un truco, la primera no levanta del suelo más de 20/30 cm, la segunda, casi 60cm
Puede que sea la infusión más popular. Tomar manzanilla antes de dormir es casi un ritual sagrado en muchos hogares. Por si lo olvidaste, se le atribuyen varios efectos:
Calmantes, antiinflamatorios, antioxidante y digestivos
Es originaria de Eurasia, principalmente en campos soleados y drenados. Hoy en día, tras llevarla en nuestras mochilas, crece libremente en toda América y el norte de África.
Pero cuidado, está prohibido recoger, cortar o destruir ejemplares de flora silvestre en espacios protegidos o si la especie está en peligro.
Si tienes en mente recolectar manzanilla:
Consultar la normativa local del parque o zona rural.
Asegurarte de que no se trata de una especie protegida.
Recolectar con respeto, sin arrancar raíces ni dañar el entorno.