19/02/2026
Entrenar no es golpear.
Entrenar es forjarse.
Es sostener el cuerpo cuando tiembla,
la mente cuando duda
y la respiración cuando todo arde.
El verdadero Kung Fu no busca espectáculo.
Busca unidad.
Cuerpo, mente y espíritu trabajando como uno solo.
Flexiones sobre los dedos, posiciones imposibles,
golpeo para endurecer, equilibrio que exige silencio,
resistencia que nace de la respiración.
Así entrenaban los antiguos guerreros.
Así se entrena cuando el propósito es crecer, no impresionar.
Porque la fuerza no está en los músculos.
La fuerza está en la mente que decide no rendirse.
Esto es disciplina.
Esto es presencia.
Esto es Kung Fu.