04/02/2026
Una contractura muscular es una alteración del funcionamiento normal del músculo, en la que una parte de sus fibras se mantiene contraída de forma involuntaria y prolongada, sin que exista una rotura del tejido. No es una lesión grave, pero sí puede ser muy dolorosa , limitante.
Una contractura prolongada en el tiempo puede convertirse en un problema de desequilibrio en el organismo.
Para entenderlo bien, conviene ver qué ocurre paso a paso dentro del músculo.
En condiciones normales, el músculo se contrae y se relaja de manera coordinada. Esa contracción depende de impulsos nerviosos, energía (ATP), oxígeno y un equilibrio adecuado de vitaminas y minerales . Tras la contracción, el músculo se relaja y se recupera gracias al riego sanguíneo.
En una contractura, este ciclo se altera.
En la contractura, un grupo de fibras musculares queda activado de forma constante. El sistema nervioso mantiene la señal de contracción aunque el músculo debería relajarse. Se forma lo que comúnmente se describe como un “nudo muscular".
Esto puede deberse a sobrecarga, malas posturas, estrés, movimientos repetitivos o falta de descanso.
La contracción mantenida provoca que haya una disminución del riego sanguíneo (isquemia local). El músculo comprimido estrecha los vasos sanguíneos, llega menos oxígeno y menos nutrientes, se dificulta la eliminación de sustancias de desecho.
Este déficit de oxígeno es clave en la aparición del dolor.
Al no haber suficiente riego, se acumulan ácido láctico, iones de calcio y otros metabolitos. Estas sustancias irritan las terminaciones nerviosas del músculo, el dolor aumenta y el músculo responde contrayéndose aún más.
Aquí se genera el círculo vicioso;
contracción → menos oxígeno → dolor → más contracción
Las terminaciones nerviosas locales se vuelven más sensibles, el dolor puede aparecer al tacto, al movimiento o incluso en reposo.
A veces el dolor se irradia a otras zonas cercanas.
El cerebro interpreta la zona como en peligro y mantiene la tensión como mecanismo de defensa.
Como consecuencia, el músculo se vuelve rígido y acortado, disminuye su capacidad de estirarse. El movimiento se vuelve limitado y molesto, puede afectar a la postura y a otros músculos compensadores.
El estrés emocional también juega un papel importante:
Aumenta la activación del sistema nervioso simpático.
Eleva el tono muscular general.
Facilita que ciertas zonas (cuello, espalda, mandíbula) permanezcan en tensión constante.
Por eso muchas contracturas no son solo físicas, sino también neuro-musculares.
Resumiendo:
Una contractura muscular ocurre cuando un músculo:
* Permanece contraído de forma involuntaria
* Recibe menos oxígeno
* Acumula sustancias irritantes
* Se vuelve doloroso, rígido y menos funcional
No es una lesión estructural, sino un problema de funcionamiento del músculo y del sistema nervioso.
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