Ananké Psicoterapia

Ananké Psicoterapia Psicóloga y Psicoterapeuta Caracteroanalítica en Valencia y Alicante.

La imperfección es la única opción...A no ser que seas una idea, en cuyo caso, sí, podrías ser perfecto/a.En realidad, l...
08/09/2020

La imperfección es la única opción...

A no ser que seas una idea, en cuyo caso, sí, podrías ser perfecto/a.

En realidad, la vida no puede ser perfecta. Porque perfección significa “acción y efecto de dejar algo completamente hecho y acabado”. Y mientras estés vivo, no estás acabado.

Porque todo lo que existe está en constante movimiento, transformándose, en un incesante devenir. Y nosotros también.

Es imposible tenerlo todo resuelto, hacerlo todo bien, saber siempre qué decir. Y aún así, nos empeñamos en ello, y nos fustigamos cuando no alcanzamos el ideal.

La realidad suele ser mucho más cruda, más compleja y mucho menos impecable. Estar en constante lucha con la realidad, como bien sabes, desgasta mucho.

¿Y si empezamos a aceptar nuestra imperfección como parte inevitable de la existencia?

¿Y si empezamos a relajar un poco nuestra exigencia con la vida?

¿Cómo te sentirías si no tuvieras que alcanzar un ideal, si ya estuvieras bien sin ser perfecto/a?

¿Qué cambiaría en tu vida?

Un fuerte abrazo.

Un día durante el confinamiento, la terraza de mi vecina se hundió. Recuerdo la sensación de vibración en mi cuerpo y el...
07/09/2020

Un día durante el confinamiento, la terraza de mi vecina se hundió. Recuerdo la sensación de vibración en mi cuerpo y el ruido atronador. No sabía qué estaba ocurriendo, si era un terremoto o qué. Todos los vecinos/as de la finca salimos a ver qué había pasado, y, por suerte, mi vecina estaba sana y salva.

Bajé a estar con ella hasta que llegó su hija. Me contó que unos días antes se había caído de una escalera, y me enseñó los cardenales que tenía. Por el dolor, había estado guardando cama, y no en la terraza, como de costumbre.

Eso me dejó pensando…

A veces, una caída puede salvarte la vida.

¿Alguna vez te han echado de un trabajo… y gracias a ello has encontrado algo mucho mejor?

¿O has dejado algo que ya no te motivaba, en lo que habías invertido mucho tiempo… para luego reconducir tu vida hacia lo que verdaderamente enciende tu corazón?

¿O tu pareja te ha dicho que ya no quiere estar contigo… y gracias a quedarte soltero conoces a alguien con quien conectas mucho más?

Estas conexiones no suelen verse tan claramente como lo que le pasó a mi vecina. Muchas veces, entre un episodio “malo” y uno “bueno”, pasa mucho tiempo, y se nos olvida que lo que nos dolió, fue lo que creó el espacio para que llegara lo que nos llena.

Con esto no quiero decir que niegues la realidad. No le diría a mi vecina que reprimiera su dolor, o que no atendiera a sus cardenales porque “chica, en realidad te salvaron la vida, así que no te quejes”.

Cuando algo duele -como una caída, una ruptura, una pérdida o una despedida-, lo natural es tomarse el tiempo necesario para cuidarse y atender las heridas y la sensación de vacío que tanto miedo da.

Lo que quiero decir es que sazonar la vida con un poco de curiosidad, con un poco de apertura, con la humildad de “no saber”, puede darnos espacio para respirar y sanar sin tanta presión.

Y, ¿quién sabe?... Quizás lo que no querías que pasara fuera precisamente lo que necesitabas.

Un abrazo bien fuerte.

A veces, lo único que necesitas es un abrazo.Especialmente en aquellos momentos en los que estás siendo menos razonable....
03/09/2020

A veces, lo único que necesitas es un abrazo.

Especialmente en aquellos momentos en los que estás siendo menos razonable. Cuando percibes el mundo como un lugar hostil que te hace sentir pequeño/a, como un animalito asustado que sólo quiere esconderse. O como un animalito asustado, que muestra dientes y da zarpazos a diestro y siniestro.

Muchas veces, lo que percibimos, lo que sentimos acerca de las cosas, está muy tintado por nuestras experiencias pasadas. Porque algo del presente se parece un poquito a algo del pasado, y para nuestro inconsciente “es” lo mismo.

Por eso, a veces reaccionamos de manera exagerada ante situaciones supuestamente inofensivas. Pues, aunque la “realidad objetiva” sea “una tontería”, en nuestra “realidad subjetiva” ha ocurrido algo realmente perturbador. Para nosotros “es” real y ofensivo.

Por eso, muchas veces, lo único que necesitamos es un abrazo. Porque en esos momentos, nuestro cuerpo está tenso, sufriendo. Y todo lo vivimos con mayor intensidad, estamos más susceptibles, nos defendemos, nos cerramos…

Un abrazo, una mirada amorosa, un gesto cómplice, unas palabras amables… tienen un poder curativo inmenso. Nos ayudan a relajarnos y a abrirnos de nuevo.

A nivel fisiológico, estos actos liberan el flujo de oxitocina, la hormona del amor, que ayuda a aliviar el dolor y reduce los niveles de cortisol, la hormona del estrés.

A nivel psicológico, estos actos contienen el mensaje de “estoy en el mismo barco que tú”. Y, a menudo, eso es lo único que necesitamos.

Si eres humano, no te vas a librar de meter la pata, de equivocarte, de cagarla.Muchos de nosotros/as intentamos evitar ...
02/09/2020

Si eres humano, no te vas a librar de meter la pata, de equivocarte, de cagarla.

Muchos de nosotros/as intentamos evitar a toda costa la sensación intensa de fracaso personal que tantas veces acompaña al hacer algo mal. Y es que hay cosas que nos hacen sentir rotos por dentro. Incompletos. Insuficientes.

En realidad, equivocarse va implícito en la complejidad de ser humano. De hecho, es necesario para aprender, pues procesar los errores nos ayuda a no cometerlos en el futuro.

Lo que pasa es que la mayoría de nosotros estuvimos marcados por experiencias en las que se nos avergonzó por hacer las cosas “mal”. De hecho, es muy común en nuestra sociedad esperar de los niños un nivel de desarrollo muy poco realista.

Ante esta presión, los niños:�
- Creen que no son suficientes, y actúan de acuerdo a ello
- Se crean una imagen de sí mismos ideal, y se esfuerzan sobremanera por llegar a la perfección

En ambos casos, los niños y los adultos en los que nos convertimos, sufrimos y nos fustigamos cuando erramos.

Porque sí, aprendemos con la emoción. Pero cuando la emoción es una intensa vergüenza, lo que aprendemos es que “no somos suficientes”, que “no nos merecemos amor”.

Perdonar significa “dar completamente”. Significa obviar los fallos y seguir abierto al flujo de la vida.

¿Sabes qué? Puedes perdonártelo todo. Todas tus faltas, tus carencias y tus incoherencias. Tu dificultad para frenar tus impulsos, tus meteduras de pata y tu pereza.

Puedes perdonarte tu voracidad, tu caos, tu torbellino emocional. También tus olvidos, tus tropiezos repetidos sobre la misma piedra y tu lentitud.

Puedes perdonarte tus silencios, tus mentiras y tu odio. Que no te cuides todo lo que te gustaría, tu falta de consistencia y tu dureza ante ésto.

Puedes perdonártelo T-O-D-O.

Sea lo que sea “todo" para ti, puedes perdonarte y reconocer tu valor y belleza inherentes.

Puedes dejar de avergonzarte por ser simplemente humano y empezar a amar tu humanidad.

Puedes así aprender de tus errores y dejar de sentir que tú eres el error.

Un abrazo fuerte.

Septiembre suele ser un mes de cambios, un buen momento para reflexionar.⁠⁠Te dejo parte de mi reflexión:⁠⁠En septiembre...
01/09/2020

Septiembre suele ser un mes de cambios, un buen momento para reflexionar.⁠

Te dejo parte de mi reflexión:⁠

En septiembre, necesito más espacio y tiempo para mí a solas: para pasear por la naturaleza, para expresarme creativamente, para cultivar aún más las prácticas que me generan bienestar. Y necesito menos tiempo de pantallas.⁠

Me gustaría saber de ti. Puedes escribirme tus reflexiones por privado. 💚⁠

Un abrazo.⁠

El silencio puede ser aterrador y también puede ser un aliado, un portal hacia uno/a mismo y los demás.Hay silencios que...
29/08/2020

El silencio puede ser aterrador y también puede ser un aliado, un portal hacia uno/a mismo y los demás.

Hay silencios que evitan disputas y silencios que las crean.

El silencio puede ser un arma arrojadiza, una manera pasiva de agredir.

Hay silencios como muros, que duran años, y cuya reverberación se choca con otros muros silenciosos, incapaces de expresar su verdad.

Y silencios elocuentes, que nos dan una respuesta muda que a menudo no queremos escuchar, empeñados en recibir una a plena voz.

Luego están los silencios amplios, que acompañan. Silencios que permiten ser y hacer como uno guste, en compañía de otro.

Hay silencios solitarios, deseados y buscados, que restauran y reconectan, tan necesarios en nuestro ruidoso mundo.

Y silencios cómplices, que envuelven con presencia, permitiendo que se exprese la verdad, cuya base está en el lenguaje instintivo, el del cuerpo…

Como decía Reich: “La verdad se esconde en los sentimientos de las personas que se sienten oprimidas y no son capaces de expresarse”.

El silencio puede ser hermoso. Pero, por lo general, nos aterra. Nuestro parloteo -mental y social- ayuda a no sentir nuestras tensiones y bloqueos musculares, cuya presencia es prueba inconfundible de que algo no anda bien, de que hay emociones reprimidas, energía estancada que nos impide fluir con la vida.

La psicoterapia caracteroanalítica ayuda a tomar conciencia y liberar estos bloqueos y tensiones, a los que estamos tan acostumbramos que ni siquiera percibimos, pero que tienen graves consecuencias a nivel biológico, restándonos salud y vitalidad; y a nivel psicológico, embruteciendo nuestra percepción y minando nuestra capacidad de amar.

¿Qué esconde tu silencio? Si te escuchas con atención, ¿qué te dice tu cuerpo? ¿Qué necesitas?

Un abrazo fuerte.

¿Te gusta flotar en el agua? Seguro que te has fijado en que cuando inspiras, flotas súper bien; y cuando expiras, empie...
27/08/2020

¿Te gusta flotar en el agua? Seguro que te has fijado en que cuando inspiras, flotas súper bien; y cuando expiras, empiezas a hundirte...

El movimiento del universo toma esta forma de expansión y contracción, en todo lo que existe; desde las galaxias, hasta las partículas más pequeñas, pasando por todo lo vivo.

Y es que así es la vida. A veces nos llenamos y otras nos vaciamos. A veces estamos en la cresta de la ola y otras en el fondo del mar. A veces nos expandimos y otras nos contraemos.

En un intento de huida de la cara más oscura de esta moneda, algunos intentamos retener el aire dentro y nadar como locos/as, para no hundirnos. Pero en algún momento nos agotamos de tanto esfuerzo y tenemos que soltar el aire para que se renueve. Entonces llega la crisis.

Cuando por fin expiramos ese aire rancio que habíamos retenido tanto tiempo y dejamos de nadar como locos, nos hundimos. Poco a poco vamos sumergiéndonos en las aguas emocionales hasta que tocamos fondo.

Si estamos asustados, es posible que no veamos los tesoros que se esconden debajo del mar, y que tomemos impulso con el fondo para subir escopetados hacia la superficie. Nada que juzgar aquí, muchos tememos morir ahogados.

Si tenemos la suerte de estar acompañados, nos resulta más fácil empezar a descubrir todos esos tesoros, cubiertos de algas, y nos maravillamos al descubrir que eran nuestros.

Volvemos a la superficie, sí, pero con mayor conciencia de lo que se esconde en las profundidades, y preparados para sumergirnos cuando el momento sea adecuado.

Cada sumersión nos obsequia con agallas: el coraje sustituye al miedo y comenzamos a respirar bajo el agua.

Pero recuerda que las idas y venidas están en todo. También hay momentos en los que flotar es lo mejor que puedes hacer.

Estés en el momento que estés, lo más importante es que siempre te acuerdes de respirar.

Un abrazote.

personal

Tan simple... y a veces se nos olvida.Cuando estamos cansados/as es más fácil sentirse triste, susceptible, irascible. C...
26/08/2020

Tan simple... y a veces se nos olvida.

Cuando estamos cansados/as es más fácil sentirse triste, susceptible, irascible. Como sabes, el sueño y el cansancio afectan al desempeño cognitivo y emocional.

Por eso, a veces, en lugar de intentar solucionar tus problemas cuando estás agotado, lo mejor es simplemente descansar.

Y con energía renovada, las cosas se ven de otra manera.

Un abrazo.

¿Cuántos de nosotros/as no hacemos algo, para evitar la horrorosa sensación que acompaña a una metedura de pata?Porque e...
25/08/2020

¿Cuántos de nosotros/as no hacemos algo, para evitar la horrorosa sensación que acompaña a una metedura de pata?

Porque equivocarse se puede sentir como si el mundo se acabara. Como si todo se fuera al garete. Como si no hubiera manera de recuperar el respeto de los demás.

Hacer cosas nuevas nos expone al juicio y rechazo de los demás. Es un miedo que llevamos grabado en el ADN, reforzado por nuestras experiencias tempranas en la familia y la escuela. Experiencias, por lo general dolorosas, que nos remarcan que “si nos salimos de lo socialmente aceptable, vamos a tener represalias”.

Aprendemos a quedarnos apretados, pequeños, sin salirnos de las líneas marcadas.

Hasta que un día el corsé aprieta tanto que no puedes respirar. Un día en que, para seguir creciendo, tienes que hacer algo diferente, romper las “normas” (que pueden ser reales o imaginarias).

Y ese día haces algo distinto. Y fallas. Te equivocas. No sale bien. No gusta a los demás. Te hace perder algo. O a alguien. Y sientes tal vergüenza que te dan ganas de volver a donde estabas antes, escondido, a salvo.

Pero, ¿y si equivocarte no te convierte en un fracasado, sino que es parte natural de la experiencia humana? ¿Y si empezamos a asumir que vivir conlleva riesgos, y que quedarnos en nuestro capullo es cerrarnos a la vida?

Es posible que mentalmente concuerdes con lo que acabo de escribir. Pero aún así, tus miedos te bloquean.

Esto es porque los miedos no son meramente mentales, sino que involucran a tu cuerpo. Por eso, la psicoterapia caracteroanalítica es un enfoque tan vanguardista: al trabajar sobre el carácter, o sea, la unión cuerpo-mente, se van suavizando las tensiones y bloqueos que nos restan bienestar y libertad.

La próxima vez que hagas algo nuevo, o que te sientas avergonzado por lo que has hecho, recuerda que errar es de humanos, atreverse requiere coraje, y tú lo tienes. Además, los que también se atreven, te van a reconocer, aunque haya salido mal.

Un abrazo fuerte.

Nos pasamos la vida corriendo detrás de un ideal inalcanzable:· La perfección.· Vivir sin miedo.· No tener ningún tipo d...
24/08/2020

Nos pasamos la vida corriendo detrás de un ideal inalcanzable:

· La perfección.

· Vivir sin miedo.

· No tener ningún tipo de problema o dificultad.

· Tener la sartén por el mango.

· Ser feliz siempre.

· Ser la mejor versión de ti mismo/a.

¿Y si no tienes que llegar a ningún lugar? ¿Y si puedes empezar a vivir en paz exactamente donde estás? ¿Y si no tienes que cambiar para vivir una vida con significado?

Desde nuestra infancia, se nos exigió un nivel de desarrollo que no correspondía con nuestras capacidades… se nos puso un listón tan alto como imposible.

Se nos exigió:

· Que nos separáramos de mamá cuando todavía no estábamos preparados.

· Hacer las cosas “bien” a la primera… repetir para aprender significaba que eras un niño malo.

· Que controláramos nuestros cuerpos y nuestras emociones, para no molestar a los adultos.

· Que no lloráramos, ni nos enfadáramos, ni tuviéramos miedo… sólo las sonrisas estaban permitidas.

· Compartir (“ser buenos”) cuando no habíamos podido aún vivir el placer de “esto es mío”.

Estos son sólo algunos ejemplos de cómo comenzó la presión que sientes por llegar a ser quien no eres para “estar bien”.

Realmente, ni te hace falta (ni es posible) ser perfecto, vivir libre de miedo, que todo en tu vida sea fácil, poder controlarlo todo, estar siempre feliz, ni ser la mejor versión de ti mismo el 100% del tiempo.

Es cuando dejas de perseguir esos ideales del yo cuando puedes empezar a relajarte un poco y encontrar sentido en lo crudo y lo imperfecto de la vida.

Es cuando te aceptas, con tus más y tus menos, cuando puedes empezar a vivir en paz contigo mismo. Y con esta aceptación, la transformación surge espontáneamente (y si no, pues tampoco pasa nada, porque ya estás tranquilo contigo mismo… y al final, eso es lo que buscamos todos, ¿verdad?).

Liberarse de la presión por alcanzar el ideal del yo, es todo un proceso. Lo primero es tomar conciencia de la autoexigencia. Después, todo se va colocando en su lugar (a menudo, con ayuda).

¿Te reconoces en algunas de estas condiciones para vivir una vida con sentido?

Un fuerte abrazo.

Repítetelo como un mantra.No tienes que cumplir con lo que se espera de ti.No tienes que cargar con toda la responsabili...
21/08/2020

Repítetelo como un mantra.

No tienes que cumplir con lo que se espera de ti.
No tienes que cargar con toda la responsabilidad.
No tienes que contestar a los mensajes que no quieres contestar.
No tienes que dar explicaciones.
No tienes que reírte cuando algo te incomoda.
No tienes que quitarle importancia a las cosas que la tienen.
No tienes que decir que algo te gusta cuando no te gusta.
No tienes que sonreír cuando no te apetece.
No tienes que mostrarte siempre disponible.
No tienes que decir sí cuando en realidad quieres decir no.
No tienes que callar lo que sientes para no incomodar.
No tienes que disculparte cuando no has hecho nada.
No tienes que quedar bien. Punto.


Y tú, ¿qué cosas haces por quedar bien? Cuéntamelo en los comentarios o mándame un privado (contesto a todos).

Un abrazo fuerte.

Luces y sombras.Lo soy todo.Cuando he negado y escondido mis partes oscuras, dolorosas y feas para ser “aceptable”… siem...
20/08/2020

Luces y sombras.
Lo soy todo.

Cuando he negado y escondido mis partes oscuras, dolorosas y feas para ser “aceptable”… siempre me he dado de bruces con un gran sufrimiento.

Cuando las he intentado maquillar, mejorar, cambiar… siempre me he encontrado con una gran resistencia (y con la frustración de no poder “ser mejor”).

Cuando me he sentado frente a frente con estas sombras y las he mirado, escuchado, abrazado y, por fin, aceptado… he crecido y me he sentido más integrada, más completa, y con más espacio para la transformación.

Todo el mundo quiere ser luz. Y se nos olvida que el sol no ilumina todo el planeta en cada momento. Se nos olvida que siempre es de noche en algún lugar.

En una sociedad represora como en la que vivimos, no se permite la expresión de nuestros impulsos más salvajes, más instintivos. Y esta prohibición relega al inconsciente -invisibiliza- estas partes del ser humano, que son tabú en nuestra cultura.

Todo esto ocurre a través de nuestros cuerpos, que se tensan para bloquear estos impulsos “oscuros”, “malos”, “inaceptables”… Pero siguen surgiendo cada día, aunque no los “veamos”. Se quedan estancados en nuestra coraza, esperando ser liberados de una manera o de otra.

Conectar con mi cuerpo a través de un proceso de psicoterapia profunda (vegetoterapia caracteroanalítica), me ayudó a:
- Liberarme del juicio hacia lo “inaceptable” (y empezar a sentir todo el rango de emociones)
- Suavizar mi coraza, lo que me permitió empezar a aceptar las limitaciones (propias y ajenas)
- Entrar en contacto con la realidad de quién soy yo, y de qué significa ser humano.

Y ser humano… ¡es un montón!

Un fuerte abrazo.

Dirección

Calle Poetas Anónimos 7
Valencia
46020

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Ananké Psicoterapia publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Contacto El Consultorio

Enviar un mensaje a Ananké Psicoterapia:

Compartir

Categoría