06/11/2024
Llevo 8 días de trabajo sin descanso, casa y consulta devastados por la Dana. También el coche y la planta baja de la casa de mis padres. Estoy rota por dentro y al mismo tiempo me siento llena, llena de amor, de solidaridad que me llega con mucha fuerza, de entrega de vecinos, amigos, familia, compañeros, incluso de gente que sin conocerme ha entrado en mi casa, en la consulta a quitar barro, a acabar de derribar paredes que ya habían dejado de serlo, a ayudarme a sacar a la calle mi vida y todo lo que componía ese espacio de trabajo que construí con tanta pasión e ilusión.
También estoy fuerte. Si algo bueno hemos sacado de esto, es que una circunstancia tan extrema te hace relativizar, más si cabe, las cosas. Estoy viva, yo y mis seres queridos, y mis gatitos. Me costó mucho poderlos sacar de aquel in****no. Y me siento feliz. Cuántas emociones encontradas.
Por las noches me desvelo (yo siempre he caído roque nada más poner la cabeza en la almohada) y las imágenes del calvario que pasé esa noche se repiten. Y tengo que ponerme a escribir para sacarlo. Porque hay momentos que se activa en mi la alerta y creo que sigo en riesgo, yo y los míos. Cada día esas imágenes me atormentan menos.
Ahora toca reconstruir. No puedo decir cómo lo voy a hacer, si en este espacio, que como veis solo quedan las 4 paredes, o en otro lugar. En este momento todavía no soy capaz de tomar esa decisión. Lo primero será reconstruir mi hogar. Ahora es inhabitable.
De esta salimos más fuertes, eso lo sé. Se llama resiliencia. Y parece que todos la llevamos incorporada.
Ahora necesito un tiempo de asimilación. Espero poder seguir ofreciendo mi servicio de psicoterapia pronto. Pero en este momento no tengo certezas. Necesito ir viendo la luz poco a poco. Reconstruyendo por dentro para poder hacerlo por fuera.
Y me ayuda poner orden y recordar que después del 1 va el 2, y luego el 3... Y me ayuda también decirme que todo va a ir bien.
Os abrazo fuerte.