Vicente Laparra

Vicente Laparra Profesor de Medicina Tradicional China - Quiromasaje - Radiónica - Reiki - Osteopatía visceral.

EL HÍGADO Y LA RABIA SILENCIOSAEn una clínica antigua de Suzhou, la doctora Mei escuchaba más los silencios que las pala...
01/04/2026

EL HÍGADO Y LA RABIA SILENCIOSA

En una clínica antigua de Suzhou, la doctora Mei escuchaba más los silencios que las palabras.

Una mujer llegó con dolor constante en los costados.

—No es fuerte —dijo—, pero no se va.

Mei tomó su pulso y luego la miró sin prisa.

—¿Qué estás conteniendo? —preguntó.

La mujer se sorprendió.

—Nada.

Mei no discutió.

—El hígado no grita —dijo—.
Se tensa.

La mujer bajó la mirada.

—Hace meses que evito una conversación —admitió—.
No quiero problemas.

Mei asintió.

—El problema no es la conversación —respondió—.
Es lo que haces con lo que no dices.

Silencio.

—En medicina china —continuó—, el hígado necesita que la energía fluya.
Cuando retienes lo que sientes… no se queda quieto.
Se queda atrapado.

La mujer respiró hondo.

—¿Entonces tengo que decirlo?

Mei sonrió suavemente.

—No necesariamente.
Pero sí dejar de apretarlo dentro como si no existiera.

La mujer cerró los ojos.

Por primera vez no intentó calmar el dolor.

Intentó escucharlo.

Y entendió algo incómodo:
no le dolía el cuerpo…
le dolía lo que llevaba meses sin moverse.

EL MÉDICO Y EL PULSOEn una pequeña consulta de Hangzhou, el doctor Liang tomaba el pulso de sus pacientes en silencio.No...
30/03/2026

EL MÉDICO Y EL PULSO

En una pequeña consulta de Hangzhou, el doctor Liang tomaba el pulso de sus pacientes en silencio.

No hacía muchas preguntas.
No miraba pantallas.
Solo apoyaba tres dedos sobre la muñeca… y escuchaba.

Un joven llegó inquieto.

—Doctor, me siento mal desde hace meses. He hecho pruebas… y todo sale bien.

Liang asintió y tomó su pulso.

Cerró los ojos.

—¿Qué le pasa? —preguntó el joven, ansioso.

El médico no respondió de inmediato.

—Tu cuerpo no está enfermo —dijo al fin—.
Está interrumpido.

El joven frunció el ceño.

—¿Interrumpido?

Liang soltó la muñeca.

—Tu energía sabe por dónde moverse…
pero tú la corriges todo el tiempo.

El joven guardó silencio.

—Piensas cuando deberías sentir.
Aguantas cuando deberías soltar.
Controlas cuando deberías dejar pasar.

El médico lo miró con calma.

—Eso no bloquea de golpe…
desvía poco a poco.

El joven bajó la mirada.

—¿Y cómo lo arreglo?

Liang sonrió levemente.

—No lo arregles.
Deja de interrumpirlo.

El joven salió sin receta.

Pero con algo nuevo:
la sensación de que no todo en su vida necesitaba ser corregido…
solo dejado en paz.

EL ASCENSOR DE NUEVA YORKEn un edificio de oficinas en Nueva York, el ascensor se detuvo entre plantas.Silencio incómodo...
27/03/2026

EL ASCENSOR DE NUEVA YORK

En un edificio de oficinas en Nueva York, el ascensor se detuvo entre plantas.

Silencio incómodo.

Cuatro personas dentro. Nadie hablaba.

El ejecutivo Mark apretó el botón varias veces.

—Genial… justo hoy —murmuró.

Una mujer revisaba su móvil sin señal.
Un joven golpeaba suavemente la pared con impaciencia.

En una esquina, un hombre mayor permanecía tranquilo.

—Siempre pasa cuando tienes prisa —dijo Mark.

El hombre lo miró.

—No.
Siempre pasa cuando te das cuenta de que no controlas nada.

Mark suspiró.

—Tengo una reunión importante.

El hombre asintió.

—Siempre hay algo importante… hasta que no lo es.

El ascensor seguía detenido.

—¿No le preocupa? —preguntó el joven.

El hombre negó con calma.

—Estar atrapado no es nuevo —dijo—.
Solo que aquí no puedes distraerte.

Silencio.

Por primera vez, nadie miraba el móvil.

—Pasamos la vida moviéndonos —añadió—,
pero no siempre avanzando.

Mark bajó la mirada.

El ascensor volvió a funcionar de repente.

Las puertas se abrieron.

Todos salieron rápido.

Menos el hombre.

Que salió caminando.

EL ECO DEL SAHARAEn el desierto del Sahara, el silencio no es ausencia… es presencia extendida.El viajero Karim había ll...
25/03/2026

EL ECO DEL SAHARA

En el desierto del Sahara, el silencio no es ausencia… es presencia extendida.

El viajero Karim había llegado buscando respuestas.
Decía que necesitaba “escucharse”.

Caminaba junto a un guía tuareg llamado Salim, atravesando dunas que parecían repetirse sin fin.

Después de horas sin hablar, Karim gritó hacia el vacío:

—¡No entiendo nada!

El eco tardó unos segundos en volver.

“…nada…”

Karim frunció el ceño.

—Siempre es lo mismo —dijo—. Pregunto y no obtengo respuesta.

Salim lo observó en silencio.

—El desierto sí responde —dijo al fin.

Karim negó con frustración.

—Solo repite.

Salim asintió.

—Exacto.

El viento movía suavemente la arena.

—El desierto no te da respuestas nuevas —continuó—.
Te devuelve lo que llevas.

Karim guardó silencio.

Recordó todas las preguntas que había hecho en su vida…
y cómo muchas veces ya conocía la respuesta, pero no le gustaba.

Volvió a mirar el horizonte infinito.

Esta vez no gritó.

Porque entendió algo incómodo:
no necesitaba escuchar más…
necesitaba dejar de evitar lo que ya sabía.

TALLER PRÁCTICO DE RADIESTESIA Y RADIÓNICA I19 de abril de 2026Este primer nivel es una introducción práctica al uso del...
25/03/2026

TALLER PRÁCTICO DE RADIESTESIA Y RADIÓNICA I
19 de abril de 2026

Este primer nivel es una introducción práctica al uso del péndulo como herramienta de detección y acción energética. Desde el inicio trabajarás de forma aplicada, aprendiendo a percibir, medir y equilibrar lo que no se ve.

La radiestesia permite detectar el estado energético de personas, espacios o situaciones. La radiónica actúa como complemento para corregir y armonizar esos desequilibrios mediante gráficos, formas y herramientas específicas.

Durante el taller aprenderás:
Uso correcto del péndulo y sus tipos.
Análisis y armonización de chakras.
Limpiezas energéticas.
Uso de diagramas, biómetro de Bovis y testigos.
Diferencias entre radiónica franco-belga y anglosajona.
Conceptos como ondas de forma, frecuencias, energías sutiles y campos de torsión.
Aplicaciones prácticas como el método de Jean Martial.

Incluye manual y materiales para que salgas con herramientas reales desde el primer día.

⏳ Duración: 12 horas
📍 Plazas limitadas
📞 Reserva tu plaza: 649 52 90 40

No se trata de creer, sino de experimentar.

19 de abril de 2026

LA HUELLA EN LA PATAGONIAEn la Patagonia argentina, el viento no empuja… atraviesa.El excursionista Bruno caminaba solo ...
23/03/2026

LA HUELLA EN LA PATAGONIA

En la Patagonia argentina, el viento no empuja… atraviesa.

El excursionista Bruno caminaba solo por un sendero casi invisible entre piedras y tierra seca.
Miraba constantemente hacia atrás.

Sus propias huellas eran lo único que le confirmaba que iba en la dirección correcta.

Después de horas de caminata, el viento empezó a levantarse.

Poco a poco, sus huellas comenzaron a desaparecer.

Primero una. Luego otra.

Hasta que no quedó ninguna.

Bruno se detuvo.

Sintió una inquietud difícil de explicar.

En ese momento, un guardaparques que venía en sentido contrario se acercó.

—¿Buscas algo? —preguntó.

—Mis huellas —respondió Bruno—.
Ya no sé si voy bien.

El hombre miró el suelo, luego el horizonte.

—Si dependes de ver por dónde pasaste… siempre dudarás de hacia dónde vas.

Bruno guardó silencio.

El viento seguía borrándolo todo.

—El camino no está detrás —continuó el guardaparques—.
Está delante… aunque no deje rastro.

Bruno respiró hondo.

Miró hacia atrás una última vez.

Nada.

Y por primera vez, siguió caminando sin pruebas.

EL SILENCIO DEL AMAZONASEn un tramo del río Amazonas, el agua se mueve despacio pero nunca se detiene.El biólogo Andrés ...
20/03/2026

EL SILENCIO DEL AMAZONAS

En un tramo del río Amazonas, el agua se mueve despacio pero nunca se detiene.

El biólogo Andrés había llegado desde muy lejos para estudiar aves que apenas aparecían en los libros.
Pasaba horas con prismáticos, esperando ver algo extraordinario.

Pero el bosque parecía ignorarlo.

Un día navegaba en una pequeña canoa con un guía local llamado Joao.

Después de horas sin ver nada, Andrés suspiró.

—No aparece nada interesante.

Joao dejó de remar por un momento.

—¿Nada?

—Nada que valga la pena anotar.

El hombre miró la selva que los rodeaba.

—Cuando llegué a este río por primera vez —dijo— también pensaba así.

Andrés levantó la vista.

—¿Y qué cambió?

Joao apoyó el remo sobre el agua.

—Dejé de buscar lo extraordinario.

El silencio del bosque parecía más profundo de lo normal.

—Entonces empecé a ver cosas pequeñas —continuó—.
Un pez saltando.
Una hoja cayendo.
Un insecto cruzando el agua.

Andrés guardó silencio.

El río siguió su curso.

Por primera vez entendió algo incómodo:
había venido al lugar más vivo del planeta…
esperando que la vida hiciera algo especial para él.

Y la selva no funciona así.

La selva solo vive.

Y quien aprende a mirar… empieza a verla.

EL BARQUERO DE VARANASIEn Varanasi, al amanecer, el río Ganges parece despertar antes que la ciudad.Miles de personas ba...
18/03/2026

EL BARQUERO DE VARANASI

En Varanasi, al amanecer, el río Ganges parece despertar antes que la ciudad.

Miles de personas bajan a los ghats: algunos rezan, otros se bañan, otros simplemente observan el agua pasar.

El viajero Lucas alquiló una pequeña barca para ver el amanecer desde el río.

El barquero remaba en silencio.

Después de unos minutos, Lucas preguntó:

—¿Cuánto falta para llegar al otro lado?

El hombre siguió remando sin prisa.

—El río no tiene otro lado —respondió.

Lucas se rió.

—Claro que sí. Lo veo desde aquí.

El barquero negó con calma.

—Ves una orilla diferente, no el otro lado.

Lucas frunció el ceño.

—¿Cuál es la diferencia?

El hombre apoyó el remo en el agua.

—Cuando cruzas pensando en llegar, solo cambias de lugar.
Cuando cruzas mirando el río… algo cambia dentro.

El sol comenzaba a aparecer entre la niebla.

Lucas guardó silencio.

Había cruzado muchos lugares en su vida: ciudades, trabajos, relaciones.

Pero siempre con prisa por llegar a la siguiente orilla.

Aquella mañana, por primera vez, dejó de pensar en la llegada.

Y miró el agua.

LA BARCA DE LOS FIORDOSEn un pequeño fiordo del norte de Noruega, el agua es tan quieta que a veces parece un espejo.El ...
16/03/2026

LA BARCA DE LOS FIORDOS

En un pequeño fiordo del norte de Noruega, el agua es tan quieta que a veces parece un espejo.

El fotógrafo Daniel había viajado miles de kilómetros para capturar “la imagen perfecta”.
Buscaba la luz exacta, la composición perfecta, el momento perfecto.

Pero el cielo permanecía gris.

Después de tres días esperando, vio a un viejo pescador preparar su pequeña barca.

—Con este cielo no saldrán buenas fotos —dijo Daniel.

El pescador lo miró con curiosidad.

—¿Por qué?

—La luz es mala.

El hombre sonrió levemente.

—La luz no es mala.
Solo no es la que querías.

Daniel guardó silencio.

El pescador empujó la barca al agua.

—Si esperas el cielo perfecto, pasarás la vida mirando el cielo…
y olvidarás el mar.

Daniel miró el fiordo.

El agua gris reflejaba montañas, nubes, silencio.

Sacó la cámara.

Por primera vez dejó de buscar la foto perfecta.

Y empezó a mirar.

*El DISEÑO ENERGÉTICO HUMANO Y ALIMENTACIÓN CONSCIENTE* *“La alimentación energética estacional”*🗓 Martes 24 de Marzo de...
16/03/2026

*El DISEÑO ENERGÉTICO HUMANO Y ALIMENTACIÓN CONSCIENTE* *“La alimentación energética estacional”*
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👩🏻‍🏫 Vicente Laparra - Acupuntura y especialista en Medicina Tradicional China (MTC).

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EL VIENTO DE DAKAREn la costa de Dakar, en Senegal, el viento nunca parece quedarse quieto.El joven Idriss trabajaba rep...
13/03/2026

EL VIENTO DE DAKAR

En la costa de Dakar, en Senegal, el viento nunca parece quedarse quieto.

El joven Idriss trabajaba reparando redes en la playa mientras esperaba algo que no sabía nombrar.
Decía que su vida empezaría cuando pudiera irse lejos.

Aquella tarde el viento soplaba fuerte desde el Atlántico.
Las barcas golpeaban suavemente el muelle.

Un anciano que arreglaba un motor a pocos metros lo observó durante un rato.

—Siempre miras el horizonte —dijo.

Idriss no negó.

—Porque ahí está el futuro.

El anciano soltó una pequeña risa.

—El horizonte no está adelante.

Idriss frunció el ceño.

—Claro que sí.

El hombre se levantó y caminó unos pasos.

—Camina hacia él.

Idriss avanzó unos metros por la arena.

El horizonte seguía igual de lejos.

—¿Lo ves? —dijo el anciano—.
El horizonte no es un lugar.

El joven guardó silencio.

El hombre volvió a sentarse.

—Es una dirección.

Idriss miró el mar largo rato.

Por primera vez entendió algo incómodo:
había pasado años esperando llegar a un sitio…
cuando lo único que tenía que hacer era empezar a caminar.

El viento seguía soplando.

Pero ahora parecía empujar.

LA SAL DEL DESIERTOEn el desierto de Atacama, en Chile, el cielo parece demasiado grande para las preocupaciones humanas...
11/03/2026

LA SAL DEL DESIERTO

En el desierto de Atacama, en Chile, el cielo parece demasiado grande para las preocupaciones humanas.

El geólogo Martín había llegado para estudiar el suelo salino cerca de una antigua laguna seca.
Caminaba con su cuaderno y sus instrumentos, anotando cifras que nadie más parecía entender.

A media mañana vio a un hombre mayor sentado sobre una roca, mirando el suelo blanco.

—¿Busca algo? —preguntó Martín.

—No —respondió el hombre—. Solo miro.

Martín sonrió.

—Yo también miro, pero con método.

Se agachó y recogió un poco de sal entre los dedos.

—Este lugar fue un lago hace miles de años.

El hombre asintió.

—Lo sé.

Martín siguió hablando, entusiasmado.

—El agua se fue. Solo quedó la sal.

El anciano tomó un pequeño puñado del suelo y lo dejó caer lentamente.

—No —dijo con calma—.
El agua no se fue.

Martín lo miró confundido.

—Entonces, ¿dónde está?

El hombre señaló el suelo brillante.

—Aquí.
Convertida en memoria.

Martín guardó silencio.

Por primera vez dejó de mirar el desierto como un objeto de estudio.

Lo miró como un lugar que había cambiado de forma.

Y entendió algo que nunca había escrito en sus cuadernos:
no todo lo que desaparece se pierde…
a veces solo se transforma en otra historia.

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