17/02/2026
Hay días que te levantas con hambre de todo.
Y días que ni piensas en comer.
No es que un día tengas fuerza y otro no.
Es que tu cuerpo está respondiendo a cómo estás viviendo: el sueño, el estrés, los horarios, la presión acumulada.
No fallaste. Estabas en modo supervivencia.
Y desde ahí es muy difícil comer bien, por mucho que lo intentes.
Si te suena, en consulta lo miramos juntos: con calma, sin juicios y con un plan que tenga sentido para tu vida real.