30/03/2026
Esto no es un mensaje para animarte.
Es un mensaje para quitar algo.
Hoy, frente a una tumba, todo se volvió simple.
Todo ese ruido sobre el éxito, el poder, el reconocimiento…
aquí no significa nada.
Ningún título. Ningún logro. Ninguna identidad sobrevive a este lugar.
Caminamos por la vida creyendo que hacemos cosas,
que somos alguien,
que el mundo se mueve gracias a nosotros.
Pero aquí no hay nada que confirme esa historia.
Eso que llamas “tu” inteligencia… nunca fue tuya.
Eso que llamas “tu” fuerza… prestada.
Tu cuerpo, tu mente, tu aliento… de paso.
Como una corriente en el río,
como una fuerza en la colmena.
El genio del que te sientes orgulloso
no te pertenece.
Pasa a través de ti… por un instante… y sigue.
Y un día, como esto… desapareces.
En silencio. Completo. Sin negociación.
La colmena sigue.
La vida continúa.
Nada se detiene.
Y quizá esto no es triste.
Quizá es libertad.
Porque si nada es tuyo,
no tienes que defender nada.
No tienes que convertirte en nada.
No tienes que demostrar nada.
Puedes ser un canal limpio.
Un paso abierto.
Un instante donde la vida se expresa sin resistencia.
Una gota… que dejó de fingir que era el río.
Así que fluye.
No como alguien importante.
No como alguien especial.
Solo fluye —
como la vida misma, moviéndose a través de ti
por un breve y sagrado momento.