13/05/2026
👆👆👆 Eso es lo que tengo que decir sobre la verdadera cualidad de un maestro de yoga… o de cualquier maestro espiritual.
No me importa la fama que tenga.
No me importa cuántos seguidores tiene.
Ni cuántos métodos inventó, desarrolló o popularizó durante su vida.
Porque al final, lo verdaderamente importante es otra cosa:
La integridad.
La humildad.
La capacidad de mirar sus propias sombras y hacerse responsable de ellas.
Para mí, un ser humano consciente no es alguien que habla bonito sobre espiritualidad mientras hiere a otros a su alrededor.
La verdadera práctica debería ayudarte a convertirte en alguien más humano.
Más presente.
Más empático.
Más honesto contigo mismo y con los demás.
Y sí… todos tenemos sombras.
Todos cometemos errores.
Yo también.
Pero hay una gran diferencia entre reconocerlo con humildad… o esconderse detrás del poder, la fama, el “linaje” o la imagen de maestro.
Creo sinceramente que la energía, la presencia y la manera en que haces sentir a otros hablan más fuerte que cualquier discurso espiritual.
Os dejo esta reflexión por aquí porque sé que es un tema sensible y delicado.
Y sinceramente me interesa leeros.
¿Qué opináis vosotros sobre esto?
🧘🏼♂️ Practicante y maestro de Ashtanga Yoga (por Manju Jois). Más de 10 años de experiencia.