08/08/2024
Bdías por la mañana!!!
En la antiguedad los guerreros se ponian su armadura para ir a las guerras e incluso a veces para dormir por el miedo a los ataques.
A menudo esas armaduras por los golpes, la lluvia, la sangre de tantas batallas y el frio se oxidaban y se volvia una odisea quitarsela cuando llegaban al hogar donde estaban los seres queridos haciendo imposible que se les reconociera, se les abrazara y se les diera el calor humano.
A veces las personas somos como esos guerreros, llevamos encima durante tanto tiempo una armadura oxidada por circunstancias llenas de golpes, dolor, tristeza, desamor, lagrimas, que seguimos cargando la pesada armadura del pasado y ello puede impedir llegar a disfrutar del aquí y el ahora, de las personas y circunstancias que la vida tiene preparadas para nosotros.