10/03/2026
Hipócrates (siglo V a. C.): el "padre de la medicina" consideraba que los sabores eran una guía para el equilibrio interno.
En su obra Sobre el régimen, señalaba que los alimentos amargos ayudan a "secar" el cuerpo y que eran más diuréticos que los dulces.
Recomendaba plantas amargas como el yero (Vicia ervilia) para aliviar problemas de hígado, indigestión y flatulencias.
Mnesiteo de Atenas (siglo IV a. C.): conocido como El "Clasificador" de la Medicina, afirmaba que en tanto lo salado mueve el vientre, lo amargo tiene una potencia principalmente limpiadora y diurética, actuando sobre los fluidos del organismo para purificarlos.
Galeno de Pérgamo (siglo II d. C.): fue quien más sistematizó estas ideas en su tratado Sobre las facultades de los alimentos. Galeno creía firmemente en el principio de los contrarios: si una enfermedad era causada por un exceso de humedad o "dulzor" en la sangre (como lo que hoy llamaríamos diabetes), se debía tratar con sustancias amargas para restablecer el equilibrio.
En conclusión, para la medicina tradicional, el sabor amargo no era solo una característica del gusto, sino una herramienta farmacéutica esencial para reducir la inflamación, limpiar el hígado y eliminar el exceso de humedad en el cuerpo.
¿Por qué necesita comer más alimentos amargos?