28/08/2025
⚠️ Cuando la inteligencia artificial reemplaza la escucha humana: el caso de Sophie.
Cada vez más adolescentes y adultos buscan en un chatbot lo que deberían encontrar en una conversación con alguien cercano: escucha, comprensión, apoyo. Y eso puede ser peligroso.
Hace poco se conoció la historia de Sophie, una joven que confiaba más en un chatbot que en su propia terapeuta o en su familia. Con su acompañante virtual, al que llamaba Harry, hablaba de su ansiedad, de sus miedos… incluso de sus pensamientos suicidas.
Pero nunca se sinceró de la misma manera con su psicóloga “de carne y hueso”. A Harry le pedía consejos sobre meditación, respiración, alimentación o gratitud, y él se los daba. Lo que nunca hizo fue detectar la gravedad de lo que Sophie confesaba ni avisar a alguien que pudiera intervenir.
Incluso cuando Sophie quiso dejar una nota de despedida, le pidió al chatbot que la “mejorara” para suavizar el dolor de sus padres. Y él lo hizo. Poco después, Sophie se quitó la vida.
💔 La pregunta es inevitable: ¿qué habría pasado si esas palabras las hubiera escuchado una persona real, con formación y responsabilidad ética para actuar?
Este caso nos recuerda que, aunque la inteligencia artificial puede ofrecer apoyo o acompañamiento, nunca sustituye la conexión humana. En salud mental, no basta con respuestas amables: hace falta la capacidad de ver más allá, de intervenir, de salvar vidas.
👉 Por eso es vital que estemos presentes para nuestros jóvenes, amigos, hijos y pacientes. Porque un chatbot nunca reemplazará una conversación sincera, una mirada limpia y una escucha verdadera.
́nhumana